Los propietarios de las antiguas viviendas del municipio soriano, deshabitado desde los setenta, asumen que una nevada provocará el derrumbe de las dos extraordinarias cúpulas del templo.

Sobre la cubierta de una de las capillas de la iglesia de Cabreriza (Soria) crecen, despreocupadas, las ramas de un saúco. Hasta la fecha, nadie ha sabido resolver el enigma de dónde nacen las raíces del árbol, a varios metros de altura sobre el suelo. El otro misterio consiste en cómo el templo de un remoto y deshabitado pueblo de la provincia de Soria, al que solo se llega por una pista sin asfaltar de más de siete kilómetros, puede concitar a media docena de visitantes la mañana de un domingo.



















