Los problemas de apertura y el abandono del entorno denigran la imagen de la colegiata de San Martín de Elines (Cantabria), desde que el Obispado de Santander retiró al pueblo la llave del templo y se la encomendó a un diácono: “Este señor ni está ni se le espera”, dice un vecino

José María Sadia, el diario.es | 10 agosto 2026
“Nos acercamos el sábado y el domingo a ver la colegiata y nos fue imposible, como a otras personas. El entorno está dejado de la mano de Dios, con los hierbajos creciendo, y la gente ha ido haciendo caminitos para poder llegar hasta la puerta. Todo tiene un aspecto de abandono”. Hace varias semanas, el dibujante y escultor Miguel Sobrino viajó al sur de Cantabria para visitar la colegiata de San Martín de Elines (49 habitantes), pero se topó con las puertas cerradas y el acceso invadido por la maleza. “Es uno de los edificios más espectaculares del norte de España”, afirma César del Valle. “Conserva restos prerrománicos, una escultura excepcional y algunas de las escasas pinturas murales de toda Cantabria”, añade el historiador de la Fundación Santa María la Real (Aguilar de Campoo, Palencia). La imagen del monumento, protegido por el Estado desde 1931, obliga a hacerse una pregunta: ¿puede un país que presume de patrimonio románico permitir que una de sus joyas reciba en estas condiciones a quienes viajan para conocerla?








