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Etiqueta: Artículos Opinión

Artículos – escritos- opinión

Don Quijote y Sancho en la aventura de San Martín de Elines

Donde el pueblo levantó la colegiata y el obispado se quedó con las llaves

Evaristo Villar, 25 agosto 2026

Llegaron don Quijote y Sancho a San Martín de Elines una tarde en que el sol encendía las piedras románicas de la colegiata y las ortigas, altas y poderosas, guardaban el camino con mayor diligencia que las autoridades de Cantabria.

Rocinante se detuvo ante la maleza, acaso por respeto al monumento o porque, siendo caballo prudente, no quiso entrar donde hasta las zarzas parecían tener título de propiedad. El rucio, menos respetuoso con las escrituras, se comió un cardo.

— ¡Detente, Sancho! — exclamó don Quijote—. ¿No ves esta soberbia fortaleza, cautiva bajo el hechizo de algún maligno encantador? Sus piedras claman, sus capiteles gimen y cien criaturas aprisionadas bajo el alero nos piden libertad.

—Las piedras no sé, señor; pero los vecinos llevan tiempo clamando y nadie les abre.

Llegaron a la puerta. Don Quijote empujó. La puerta no cedió.

RECUPERANDO pide al Gobierno de Cantabria que actúe ante la situación de la Colegiata de San Martín de Elines

La Coordinadora RECUPERANDO ha remitido un escrito a la Dirección General de Cultura y Patrimonio Histórico del Gobierno de Cantabria solicitando su intervención ante la situación que atraviesa la Colegiata de San Martín de Elines, en Valderredible, una de las principales joyas del románico cántabro y monumento declarado Bien de Interés Cultural desde 1931.

La iniciativa surge tras la información publicada por elDiario.es, de la que nos hicimos eco recientemente en esta página, sobre los problemas existentes para visitar el monumento y el estado de abandono que presenta su entorno. La noticia recoge las quejas de vecinos y especialistas ante una colegiata frecuentemente cerrada, con los accesos invadidos por la maleza, y relata cómo el Obispado de Santander retiró al vecindario la llave que durante años había permitido atender, cuidar y mostrar el templo a quienes se acercaban a conocerlo.

El poder de la Iglesia Católica en España: un patrimonio forjado a base de privilegios e injusticias

El poder de la Iglesia Católica en España, sustentado en un patrimonio inmenso, una financiación privilegiada y una influencia social arraigada, plantea interrogantes sobre el secularismo y la equidad.

Ricardo Guerrero, Periodismo Alternativo | 6/08/2026

La Iglesia Católica en España ha mantenido durante siglos un poder e influencia que trascienden lo espiritual, consolidándose como una institución con un vasto patrimonio, una financiación privilegiada y un papel destacado en la sociedad, a menudo a costa de un secularismo incompleto. A pesar de los avances hacia un Estado laico, su arraigo histórico, reforzado durante el franquismo, y su presencia en ámbitos como la caridad y la educación, evidencian que sigue siendo un actor clave en el panorama español. Este artículo examina su poder económico y social, así como las críticas sobre su falta de transparencia y su relación con el Estado.

Patrimonio: Un imperio inmobiliario

La Iglesia Católica es una de las mayores propietarias inmobiliarias de España, con un patrimonio que abarca más de 100.000 propiedades, según estimaciones de organizaciones como la Coordinadora Recuperando. Este vasto conjunto incluye iglesias, conventos, terrenos agrícolas y viviendas, muchas de las cuales fueron adquiridas o consolidadas a lo largo de la historia mediante donaciones, privilegios reales y, en tiempos más recientes, procesos controvertidos como las inmatriculaciones. Durante el franquismo (1939-1975), la Iglesia recibió un trato de favor excepcional: el régimen le permitió registrar a su nombre miles de bienes sin necesidad de justificar su propiedad, amparándose en la Ley Hipotecaria de 1946. Este mecanismo, que se prolongó hasta 2015, le otorgó la titularidad de inmuebles como la Mezquita de Córdoba, desatando críticas por lo que muchos consideran un «robo legalizado».

Inmatriculaciones, usucapión y expropiación del patrimonio colectivo (segunda parte)

UNA VISIÓN LAICA Y REPUBLICANA SOBRE EL MAYOR PROCESO DE APROPIACIÓN PATRIMONIAL DE LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE ESPAÑA

SEGUNDA PARTE

Pedro María Fernández Sandino, ERREPUBLIKA PLAZA | 04 agosto 2026

IV. EL TÍTULO III DE LA LEY DE CONFESIONES Y CONGREGACIONES RELIGIOSAS DE 1933

El artículo 11: la propiedad pública nacional

El artículo 11 establecía un principio revolucionario:

Los templos de toda clase y sus edificios anexos pertenecían a la propiedad pública nacional.

La ley incluía: iglesias; catedrales; parroquias; capillas; ermitas; palacios episcopales; casas rectorales; seminarios; monasterios; dependencias auxiliares.

Asimismo, incorporaba bienes muebles vinculados al culto: imágenes; retablos; joyas; objetos litúrgicos; ornamentos.

La importancia histórica de este artículo resulta enorme. Por primera vez una ley española afirmaba expresamente que el patrimonio religioso histórico no pertenecía a una corporación privada sino a la nación. La República reconocía que dichos bienes habían sido construidos mediante el esfuerzo acumulado de generaciones enteras. Por tanto, debían permanecer vinculados al patrimonio común.

La Conferencia Episcopal Española se une al golpe de Estado

La Iglesia Católica española se ha apropiado desde 1998 de más de 35.000 bienes que no eran suyos, al amparo del privilegio excepcional que le otorgó la reforma de la Ley Hipotecaria de aquel año. Un privilegio que ningún otro individuo ni institución disfrutó y que permitió registrar como propios miles de inmuebles, muchos de ellos de enorme valor histórico y cultural.

Juán Torres López, Ganas de escribir | 10 julio 2026

Decenas de sacerdotes destrozaron la vida de miles de niñas y niños mediante abusos sexuales. Y durante demasiado tiempo su jerarquía hizo cuanto pudo por ocultar esos crímenes, proteger a los responsables y eludir sus responsabilidades hacia las víctimas.

La Iglesia Católica española sigue beneficiándose de un Concordato heredado de la dictadura franquista y de unos privilegios incompatibles con un Estado que se declara no confesional. Durante décadas ha recibido financiación pública, exenciones fiscales y un trato de favor que ninguna otra confesión ni organización disfruta en semejante medida.

La Conferencia Episcopal Española guardó un silencio clamoroso mientras destacados dirigentes del Partido Popular eran condenados por corrupción y mientras el propio partido era condenado como partícipe a título lucrativo en la trama Gürtel. Entonces no hubo grandes sermones sobre la degradación moral de la vida pública.

Ahora, sin embargo, la Conferencia Episcopal Española pretende erigirse en tribunal ético y califica al Gobierno legítimo de España de «banda de ladrones».

No es una casualidad. Una vez más, la jerarquía eclesiástica se sitúa donde ha estado siempre, junto a quienes concentran el poder económico y político y combaten con todos los medios a un gobierno elegido democráticamente. Ahora se une al golpe de Estado en ciernes que se da sin que hagan falta uniformes ni tanques para intentar derribar al gobierno. Basta con la deslegitimación permanente, con intoxicar desde los medios, con el uso partidista de las instituciones y en especial de la judicatura, con el desprecio sistemático a las reglas democráticas por parte de quienes consideran que España les pertenece en exclusiva y que cualquier gobierno que no sea el suyo carece de legitimidad.

Es muy difícil aceptar lecciones de moral de una institución que no es coherente con lo que predica, que aún no ha asumido plenamente sus responsabilidades por los abusos sexuales, que se ha beneficiado de privilegios extraordinarios durante décadas y que rara vez ha levantado la voz con la misma contundencia frente a las grandes injusticias, la desigualdad o la corrupción cuando esta procede de quienes defienden sus intereses y les conceden las prebendas que disfrutan.

Tengo la impresión de que, si existiera de verdad el infierno del que tanto hablan, serían esos jerarcas de doble moral quienes lo iban a conocer con más detalle.

Inmatriculaciones, usucapión y expropiación del patrimonio colectivo (primera parte)

UNA VISIÓN LAICA Y REPUBLICANA SOBRE EL MAYOR PROCESO DE APROPIACIÓN PATRIMONIAL DE LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE ESPAÑA

PRIMERA PARTE

Pedro María Fernández Sandino, ERREPUBLIKA PLAZA | 04 julio 2026

Pocas cuestiones simbolizan con tanta claridad la persistencia de los privilegios históricos de la Iglesia católica en España como el fenómeno de las inmatriculaciones. Nos encontramos ante un proceso que, constituye uno de los mayores episodios de privatización de patrimonio colectivo de la historia contemporánea española. No se trata únicamente de una controversia jurídica o registral. Estamos ante un problema político, histórico, patrimonial y democrático que afecta a miles de iglesias, ermitas, cementerios, casas rectorales, huertas, plazas, terrenos comunales y edificios históricos que durante siglos fueron considerados bienes de uso público, comunal o perteneciente al patrimonio histórico de la nación.

La cuestión de las inmatriculaciones no puede analizarse únicamente desde la reforma hipotecaria impulsada por José María Aznar en 1998. Sus raíces se hunden en una larga evolución histórica que incluye la legislación republicana de 1931-1933, la ruptura producida por la Guerra de España, el Concordato franquista de 1953 y los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede de 1976 y 1979. La pregunta fundamental es sencilla: ¿cómo ha podido una institución religiosa registrar a su nombre miles de bienes históricos sin aportar títulos de propiedad ordinarios, disfrutando de privilegios registrales negados al resto de ciudadanos y entidades?

Europa Laica cumple 25 años: «Hay que garantizar la libertad de todos sean o no creyentes»

«La Constitución ya deja clarito que esto es un Estado aconfesional y por tanto todo lo que estamos diciendo y estamos planteando tendría que estar superado», afirma su presidente, José Antonio Naz.

Una iglesia en Madrid. Archivo.Europa Press

Raúl Bocanegra, Público | 17 abril 2026

La organización Europa Laica cumple 25 años, un cuarto de siglo luchando por plantear una agenda laicista en un país en el que la influencia del catolicismo ha sido —y es aún— enorme. A lo largo de este fin de semana mantienen un congreso, con un intenso y profundo programa de reflexión en torno a la laicidad en Almagro (Extremadura). Su presidente, José Antonio Naz, atiende a Público en la efeméride y asegura que de algún modo el recorrido laicista en España tiene aún un amplio campo de desarrollo, aunque reconoce avances en cuanto a derechos individuales, con la consolidación del aborto y la aprobación de la ley de la eutanasia. «Se ha avanzado en cuanto que se habla del concepto de laicidad y se conoce el tema. Hemos explicado mucho durante este tiempo. Avanzar en laicidad en cuanto a la separación Iglesia-Estado y en cuanto a que las administraciones se mantengan como deben en la aconfesionalidad [constitucional], eso es más discutible».

¿Nos dará García Page el listado de los bienes inmatriculados por la Iglesia católica en CLM desde 1946 a 2015?

Si el CPEE “Cruz de mayo” de Hellín es de la JCCM… ¿Por qué aparece entre los bienes a nombre del Obispado de Albacete?

En la mañana de ayer FERNANDO CUARTERO GÓMEZ, como coordinador regional de EUROPA LAICA y éste infrascrito miembro de la Coordinadora estatal de REDES CRISTIANAS, en nombre de RECUPERANDO, presentamos en la Casa Perona de Albacete, una solicitud dirigida al presidente regional de CLM, D. Emiliano García Page, para que identifique y haga pública las inmatriculaciones de la ICAR en nuestra región que constan en los registros de la propiedad desde 1946 y no solo las ya incluidas en los 35.000 bienes reconocidos por la Iglesia y publicados por el estado.

Luis Ángel Aguilar, Diario Siglo XXI | 27 de marzo de 2026

Una solicitud que hicimos ejercitando nuestro derecho ciudadano de acceso a la información, fundamentada en el artículo 105.b de la Constitución Española, en la Ley 19/2013 de Transparencia y en la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común, que garantizan el acceso a datos relevantes para procesos o actuaciones públicas, la transparencia en la gestión del patrimonio, favorecer su estudio y protección, y permite que la sociedad pueda conocer la situación registral de nuestros bienes de especial significación cultural e histórica.

La mejor forma de expoliar el Patrimonio Común

Por mayor que todavía pueda ser el poder de la Iglesia, el Gobierno tiene el deber de defender la laicidad del Estado y por tanto, debe ser el primero en rechazar todas las inmatriculaciones

Turistas en el interior de la Mezquita de Córdoba. SALAS / EFE

Rafael Sanmartín, 12 marzo 2026

La Iglesia, incapaz de presentar documento alguno, ni siquiera una simple hoja firmada para justificar el regalo de algún edificio, religioso o civil, teóricamente donado por algún miembro de la nobleza, ha lanzado a la lucha a sus incondicionales o posiblemente los propios purpurados con seudónimo, se hayan lanzado a defender la posesión de iglesias, mezquitas, sinagogas, catedrales, y todo tipo de bienes de uso religioso y civil, como edificios de alquiler, cortijos, incluso varias calles y plazas en distintas localidades.

Ante la falta de pruebas que demuestren la posesión de esos edificios y lugares, retuercen las leyes, al menos lo intentan, justificándose en una reforma de la Ley hipotecaria llevada a cabo por el ex-presidente Aznar; una reforma de una ley obligada por el dictador, por tanto ilegítima, además de anterior a la Constitución, y todavía sin reformar para ajustarla a la Ley Máxima. Extraño caso cuando todas las leyes deben someterse a ella.

Políticas de cabildeo

Que la democracia es un asunto reciente, así como las evolutivas nociones de orden y progreso, nos lo recuerda Héctor Díaz-Polanco en su ensayo El tiempo en antropología e historia, analizando el pensamiento de Saint-Simon, Comte, Bachofen, Morgan, Marx, Gramsci y Benjamin. En el mismo nos recuerda como el «proceso de rápida expansión imperialista del cual resultara el total reparto del mundo entre grandes potencias capitalistas de la época, se iniciara justamente al final del periodo que nos ocupa [siglo XIX]», siendo denominado por Lenin como capitalismo en extensión. Este proceso tenía a bien imponer la democracia formal al resto del orbe como su justificación moral, hoy, al parecer, superada por su más relevante dignatario al otro lado del océano, continuando el irracional camino trazado, entre otros por Bryan Caplan, desde el punto de vista de la participación negada, estando favorecido por la necesidad de recursiva implementación de la balanza de pagos, y siendo compartida, al otro lado del tablero en que juega la geopolítica, por su homólogo dignatario chino.

Julio Urdin Elizaga, escritor | Naiz | 25 febrero 2026

En todo ello, el pueblo tan solo cuenta, en el mejor de los casos, como contribuyente, y como carne de cañón, en el peor. Sus derechos, si es que los tiene, son progresivamente cada vez más los de un militantismo consumidor, habiéndose perdido aquellos otros más románticos, si cabe, del revolucionario, proletarizado posteriormente, «ciudadano». Y en este dialéctico proceso del tira y afloja, tampoco podría descartarse que el denominado «cabildear» [gestionar con actividad y maña para ganar voluntades en un cuerpo colegiado o corporación, y cuyos sinónimos son los de amañar, arreglar, caciquear, mangonear, gestionar, procurar, de la RAE] fuera reconocido como aquella interlocución imprescindible para el sostenimiento de un sistema basado en la norma legal de los influyentes «poderes fácticos», aquellos que lo son, de hecho, por mayúsculo mor de la Historia, de la Economía, de la Ideología y de la Religión.