En el aniversario de la Constitución de 1978, la Coordinadora RECUPERANDO ha denunciado que miles de bienes inscritos por la Iglesia católica en pleno periodo democrático se apoyan en un procedimiento “frontalmente incompatible” con la aconfesionalidad del Estado. Según la organización, estas inscripciones se realizaron gracias a la figura de la certificación eclesiástica, un mecanismo que permitió durante décadas registrar inmuebles de todo tipo mediante un simple documento firmado por el obispo, “una declaración de parte interesada elevada artificialmente a la categoría de certificación pública”.
Cada 6 de diciembre España celebra la Constitución de 1978 como el pacto que cerró la etapa franquista y abrió un Estado social y democrático de Derecho. Sin embargo, bajo esa fachada de normalidad democrática perviven todavía muchas anomalías; una de ellas poco mencionada: decenas de miles de bienes han sido inscritos a nombre de la Iglesia católica en plena democracia gracias a un privilegio hipotecario heredado del nacional-catolicismo.
Estas inscripciones son las llamadas inmatriculaciones, la primera inscripción de una finca en el Registro de la Propiedad. Durante décadas, la Iglesia ha podido inmatricular no solo templos, sino también casas, huertos, cementerios, plazas e incluso bienes comunales mediante una figura singular: la llamada “certificación eclesiástica”, es decir, un documento firmado por el obispo que afirma que ese bien pertenece a la diócesis. Nada parecido ha existido para ninguna otra entidad privada.
José María Rosell Tous, Coordinadora RECUPERANDO – Nueva Tribuna | 6 diciembre 2025
El origen de este privilegio está en el antiguo artículo 206 de la Ley Hipotecaria, que equiparó a la Iglesia con el Estado, las provincias, los municipios y otras corporaciones de derecho público a efectos registrales. El Gobierno de Aznar, en 1998, dio un salto más al permitir que se inmatricularan también los lugares de culto que hasta entonces estaban excluidos. Solo en 2015 se cerró esta vía, cuando la reforma de la Ley Hipotecaria suprimió la posibilidad de inscribir bienes mediante certificación eclesiástica tras una sentencia condenatoria del Tribunal Europeo de Derechos Humanos al Estado español.
La coordinadora Recuperando aplaude la iniciativa del Gobierno foral y reclama al Ejecutivo de Sánchez que tome medidas en la misma dirección
Tras más de un año de investigación identifica 79 fincas comunales apropiadas por la jerarquía católica, aunque la cifra final puede alcanzar varios cientos
Coordinadora RECUPERANDO, 27 de noviembre de 2025.
En Navarra, se está consolidando, por primera vez, a escala autonómica, una línea de trabajo pública y sistemática para identificar y recuperar bienes comunales o de titularidad pública inmatriculados por la Iglesia.
Una investigación impulsada por el Gobierno foral y la Federación Navarra de Municipios y Concejos (FNMC) ha dado un paso decisivo: tras analizar 174 bienes de 26 entidades locales, se han identificado 79 bienes con base suficiente para reclamar su titularidad pública o comunal, y en 21 casos ya existen pruebas documentales para fundamentar acciones judiciales. El propio Gobierno de Navarra valora presentar una primera demanda contra el Arzobispado para recuperar esos 21 bienes.
Se cumplen cincuenta años de la muerte de Franco. Medio siglo después, España se reivindica como un Estado social y democrático de Derecho. Pero basta mirar hacia los Registros de la Propiedad para comprobar hasta qué punto la herencia del nacional-catolicismo ha estado intacta.
El caso de las inmatriculaciones de la Iglesia Católica es quizá el ejemplo más sangrante. En 1975, cuando muere el dictador, el escándalo aún no es conocido. El mecanismo está oculto en la normativa hipotecaria: basta la “declaración” de un obispo para inscribir un bien a nombre de la Iglesia. Sin escritura, sin título de dominio, sin prueba alguna de su propiedad. La firma episcopal actúa como llave maestra del Registro.
En 1978, la Constitución proclama la aconfesionalidad del Estado. Ya no hay religión oficial. A partir de ese momento, mantener un privilegio registral reservado a la Iglesia Católica choca frontalmente con el nuevo marco constitucional.
Sin embargo, no se toca. Ni en la Transición ni después. Durante más de cuarenta años, hasta 2015, se sigue admitiendo la “certificación” de un obispo como título suficiente para inmatricular fincas, viviendas, locales, huertos, casas rectorales, ermitas o plazas. Mientras tanto, cualquier ciudadano particular tiene que aportar títulos de propiedad o abrir un expediente de dominio. La Iglesia Católica conserva un atajo de origen franquista que se mantiene plenamente operativo en democracia.
El resultado está hoy a la vista: más de 100.000 bienes inmatriculados a nombre de la Iglesia Católica en todo el país, muchos de ellos en plena etapa constitucional. Propiedades de todo tipo, a menudo vinculadas a usos comunales o al patrimonio público local.
Miguel Santiago, portavoz de la La Plataforma «Mezquita-Catedral de Córdoba. Patrimonio de tod@s» hace una primera valoración del incendio producido el pasado 8 de agosto en la Mezquita-Catedral.
Solicitan, en primer lugar, una investigación exhaustiva de las causas del incendio y una valoración detallada de los daños producidos. Y denuncian el almacenamiento de materiales en el interior del monumento. Exigen la necesaria implicación de las distintas administraciones públicas en la gestión del monumento que, en la actualidad se encuentra en manos privadas.
Agradecemos a Elcomun.es que nos haya invitado a participar en su programa para poder explicar en qué consisten las inmatriculaciones de la Iglesia Católica en España.
En una entrevista dirigida por Carlos Magariño, nuestr@s compañer@s Asunción Villaverde y Eduardo López, integrantes de la Ejecutiva de RECUPERANDO, pudieron contestar a sus preguntas. Realizaron un interesante análisis sobre las inmatriculaciones, la explicación de su origen histórico, las leyes que las han amparado, un repaso del volumen y variedad de posesiones que incluye, su significación social y económica, y la actualidad de las asociaciones que reclaman la investigación con transparencia.
Todo ello, desde la necesidad de devolver al pueblo lo que siempre ha sido del pueblo.
«No se trata de excepciones, sino de una operación generalizada de privatización encubierta del patrimonio común»
Recuperando. Concentración frente al Congreso de los Diputados en 2022
La Coordinadora Recuperando ha reclamado la nulidad de todas las inmatriculaciones realizadas «al amparo de una declaración eclesiástica», una auditoría de todos estos bienes así como sanciones a la «desidia institucional» para la «recuperación» de estos bienes
«Las certificaciones eclesiásticas, único elemento en que se sustentaban estas inmatriculaciones, carecen de validez debido a su falta de imparcialidad, a la ausencia de una verificación independiente y a la carencia de valor probatorio de las mismas»
La Coordinadora ha reclamado la nulidad de todas las inmatriculaciones realizadas «al amparo de una declaración eclesiástica», una auditoría de todos estos bienes así como sanciones a la «desidia institucional» para la «recuperación» de estos bienes.
La plataforma ha valorado el «impulso» del Gobierno de Navarra, que ha iniciado «un análisis exhaustivo del proceso inmatriculador, lo que ha permitido detectar ya casi 300 bienes comunales indebidamente registrados a nombre de la Iglesia». Cifra que «podría multiplicarse e incluso alcanzar los 1.700».
Según asegura en una nota de prensa, «los hechos evidencian» que la Iglesia «ha inmatriculado bienes públicos, incluyendo bienes comunales, de uso colectivo y tradicionalmente vinculados a la vida vecinal y rural», y que «no se trata de excepciones, sino de una operación generalizada de privatización encubierta del patrimonio común». También que «las certificaciones eclesiásticas, único elemento en que se sustentaban estas inmatriculaciones, carecen de validez debido a su falta de imparcialidad, a la ausencia de una verificación independiente y a la carencia de valor probatorio de las mismas».
Hoy, 28 mayo 2025, la Coordinadora RECUPERANDO ha enviado el siguiente Comunicado/Nota de Prensa a los medios de comunicación:
Inmatriculaciones eclesiásticas de bienes públicos: lo descubierto en Navarra solo es el principio
Gracias al impulso de la Consejería de Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra, se ha iniciado un análisis exhaustivo del proceso inmatriculador, lo que ha permitido detectarya casi 300 bienes comunales indebidamente registrados a nombre de la Iglesia. Se estima que la cifra podría multiplicarse e incluso alcanzar los 1.700.
El caso de Navarra ha destapado una realidad:la inscripción a nombre de la Iglesia de bienes comunales, patrimonio público cuya titularidad no puede ser usurpada. Esta situación no es un hecho aislado, sino parte de una práctica sistemática que atenta contra el interés general.
La inmatriculación masiva de bienes por parte de la Iglesia Católica, cuyo número se estima en más de 100.000, constituye uno de los mayores escándalos patrimoniales del Estado español. Bastó una simple declaración expedida por la jerarquía eclesiástica —sin título de dominio alguno— para inscribir miles de bienes en los registros de la propiedad, gracias a un privilegio franquista mantenido hasta 2015.
Pero es que ahora, además, ha quedado demostrado que esta apropiación alcanzaba a bienes públicos y comunales. Los hechos evidencian:
Que la Iglesia ha inmatriculado bienes públicos, incluyendo bienes comunales, de uso colectivo y tradicionalmente vinculados a la vida vecinal y rural.
Que no se trata de excepciones, sino de una operación generalizada de privatización encubierta del patrimonio común.
Que las certificaciones eclesiásticas, único elemento en que se sustentaban estas inmatriculaciones, carecen de validez debido a su falta de imparcialidad, a la ausencia de una verificación independiente y a la carencia de valor probatorio de las mismas.
Que, si en Navarra se ha producido una apropiación masiva de bienes públicos, es razonable pensar que lo mismo haya sucedido en otras comunidades autónomas.
Que las administraciones públicas, en todos sus niveles —municipales, autonómicas y estatales— tienen el deber legal y moral de recuperar los bienes indebidamente inscritos a nombre de la Iglesia para restituir su carácter público.
La Coordinadora Recuperando, que agrupa a una treintena de colectivos en defensa del patrimonio público inmatriculado por la Iglesia, ha pedido al Gobierno de España que intervenga ante «la apropiación masiva de bienes comunales en Navarra».
Así lo ha demandado en una nota de prensa tras conocer una investigación realizada por le Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Ejecutivo foral, según el cual, «al menos, 272 fincas propiedad de los pueblos navarros habrían sido inscritas a su nombre por la jerarquía católica».
Las inmatriculaciones de la Iglesia católica vulneran el principio de propiedad común
Durante décadas, la Iglesia católica en España ha podido registrar a su nombre miles de bienes inmuebles sin necesidad de aportar un título válido de propiedad. Este proceso, amparado en el privilegio franquista del artículo 206 de la Ley Hipotecaria y su reglamento, permitió que los obispos declararan como suyo lo que, en realidad, nunca le perteneció.
A esta operación se le ha dado un nombre técnico incorrecto: inmatriculación con «certificación» eclesiástica, dado que no se trata más que de una declaración hecha por un particular. Pero ha sido suficiente para que se produzca una privatización encubierta del patrimonio común, en total opacidad y sin participación ciudadana.