En homenaje a la Segunda República
*Firmantes del artículo: Fernando Álvarez-Uría, Erika Adánez, Constantino Bértolo, Cruz Blanco, María Carballido, Miriam Chorne, Juan Antonio Fernández Cordón, Mariano Fernández Enguita, Antonio García Santesmases, Luis García Tojar, Ángel Gordo, Mariano Hernández Monsalve, Darío Jaimes, Carmen Jaulín, Antonio Mancha, Luis Mancha, José Ángel Mañas Gonzalo Martínez Fresneda, María Jesús Menéndez del Llano, Lourdes Ortiz, Pilar Parra, Jaime Pastor, José María Ramilo, Guillermo Rendueles, José Luis Romero, Juan José Ruiz, Daniel Sarasola, Concha Selgas, Juan Tabares, Constanza Tobío, Alejandra Val, Julia Varela.

Publicado en blogs.publico.es en abril 2021
En las sociedades pre-modernas, en las sociedades del Antiguo Régimen, la nobleza y el clero ocupaban la cúspide de la pirámide social de modo que prácticamente todas las propiedades, tanto las existentes en las zonas rurales como en las urbanas, pertenecían al Rey, al Arzobispo, o al Marqués de Carabás.
Un legado en peligro
Cuando los visitantes acuden a contemplar las obras de arte del Metropolitan Museum de Nueva York se suelen quedar impresionados ante una majestuosa reja del siglo XVIII que allí se exhibe, pero son pocos los que saben cómo esa obra llegó hasta el museo. En abril de 1929 el arzobispo RemigioGandásegui y Gorrochategui autorizó a los canónigos de Valladolid la venta de la famosa reja de la catedral, elaborada por Rafael y Gaspar de Amezúa, por el precio de 500 pesetas. El primer comprador norteamericano fue nada menos que un conocido magnate de la prensa, el multimillonario William Randolph Hearst a quien Orson Wells inmortalizó en Ciudadano Kane.







