El edificio del asilo de ancianos de las hermanitas de los pobres, construido por el arquitecto municipal de Cartagena a principios del siglo XX y joya del modernismo, fue inmatriculado por la jerarquía católica, inscrito en el registro sin aportar documentación que acreditara su propiedad, por lo que pedimos anular y revisar las inmatriculaciones.
Hace unos años los habitantes de Córdoba se levantaron con la noticia de que la Mezquita de Córdoba, declarada en 1984 Patrimonio de la Humanidad, dejaba de ser parte del patrimonio público para comenzar a formar parte del obispado de la catedral. Tras muchas explicaciones quedó claro que la ley respaldaba a la Iglesia Católica para hacerse con la inmatriculación de los bienes. Esto mismo es lo que ha ocurrido en Abades, Segovia, un municipio de 900 habitantes donde el obispo ha puesto en marcha el proceso para inmatricular sus dos ermitas. Hablamos con Antonio Manuel Rodríguez, portavoz de la Coordinadora Recuperando (Coordinadora Estatal para la Recuperación del Patrimonio Inmatriculado por la Iglesia) y Doctor de Derecho Civil en la Universidad de Córdoba.
Asociaciones de defensa del patrimonio denuncian el oscurantismo en torno a la iglesia de San Pedro de Alcántara, del siglo XVII, propiedad de las Esclavas, situada en el corazón del casco histórico de la ciudad.
Interior de la iglesia San Pedro de Alcántara. — WIKIPEDIA
En medio de una fiebre con el negocio turístico que ha disparado la oferta de pisos, hoteles y restaurantes a su servicio, ha saltado la alarma en Sevilla por la suerte que pueda estar corriendo una de sus joyas barrocas del siglo XVII, la iglesia de San Pedro de Alcántara.Asociaciones de defensa del patrimonio, de historiadores y vecinales temen que el templo haya sido desacralizado para ponerlo a la venta o, incluso, que ya haya sido vendido a un fondo inversor para acabar como otro hotel exclusivo. «Sería una catástrofe patrimonial para la ciudad», advierten.
José Mari Esparza recibió, en su cuarta edición, el premio ‘Monzon-Ganuza. Euskal Utopikoei Saria’, que trabajan conjuntamente la Fundación Olaso Dorrea y el Ayuntamiento de Bergara, en reconocimiento a su gran aportación a la memoria de nuestro país, a la unidad y a la libertad del país, como trabajador, editor o escritor, con palabras o letras.
Los terrenos que ocupa el campo santo son propiedad de un particular, al que el obispado se los vendió por casi 10 millones de pesetas, que se jubila a final de mes y que por el momento rechaza las ofertas del Ayuntamiento para hacerse con los terrenos.
Vecinos concentrados a las puertas del camposanto. Al fondo, en el centro, Rubén Andrés, durante su intervención. | L.N.E. / David Orihuela
El cementerio de la localidad de El Entrego (Asturias) presenta una singularidad que lo hace único en España. Es un camposanto privado, pero que no nació bajo esa concepción sino que fue vendido. Los tres mil nichos, en la situación actual, se levantan sobre terrenos de la sociedad La Solana Asturiana S.A., después de que ésta los adquiriese a la Iglesia en 1993, junto con la concesión de explotación del cementerio, por un precio alrededor de diez millones de pesetas (previamente la Iglesia había registrado como suyos –aquello de las inmatriculaciones– los tres terrenos que iba a vender).
La fiebre inmatriculadora de la Iglesia católica en España pasó de largo por cientos de templos en ruina o avanzado estado de abandono. La mayor parte de ellos no tienen propietario conocido, son de titularidad pública, pertenecen a un privado o simplemente constituyen un puñado de piedras desordenadas en el medio rural.
`Diario de Navarra´ -como no podía ser de otra forma- ha dedicado abundante espacio a su despedida y una entrevista que no tiene desperdicio titulada: “Nosotros no estamos para hacer política sino para seguir el Evangelio”
El arzobispo de Iruñea y Tutera Francisco Pérez, ex general del ejército español, se despidió de Navarra después de soportarlo durante 16 años.
Diario de Navarra –como no podía ser de otra forma- ha dedicado abundante espacio a su despedida y una entrevista que no tiene desperdicio titulada “Nosotros no estamos para hacer política sino para seguir el Evangelio”, donde hace alusión a la Plataforma en Defensa del Patrimonio Navarro.
La plataforma ciudadana que reclama pleno acceso público para el Patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla, gratuito para los sevillanos que acrediten dicha condición en la taquilla del monumento, ha remitido un escrito a la vicepresidenta primera de Gobierno y ministra de Hacienda, la socialista María Jesús Montero; en demanda de apoyo a sus reivindicaciones vista la postura de dicha dirigente contra el «peaje» similar propuesto por el alcalde hispalense, el popular José Luis Sanz, para el conjunto monumental de la plaza de España, diseñado por el arquitecto Aníbal González para la exposición iberoamericana de 1929.
El consejero de Desarrollo Rural se compromete ante una Plataforma de 230 localidades a crear un grupo de trabajo para examinar un caso que podría dar un vuelco a la polémica de las inscripciones eclesiásticas.
Varias personas participan en una concentración a las puertas del Congreso contra con el acuerdo alcanzado por Gobierno e Iglesia sobre las inmatriculaciones en enero de 2022.
El Gobierno de Navarra pondrá en marcha un equipo de investigación para identificar qué bienes comunales han podido ser inmatriculados por la Iglesia católica. Así lo acaba de anunciar el consejero de Desarrollo Rural, José María Aierdi, en una reunión celebrada con representantes de la Plataforma en Defensa del Patrimonio Navarro, que agrupa a 230 entidades locales de la comunidad foral.
Andrea Ropero se traslada hasta la localidad almeriense de Topares, donde la Iglesia se ha inmatriculado varios inmuebles, pero los vecinos han recurrido la sentencia que los reconoce como propiedad del obispado.
MariCarmen y Antonio, vecinos de Topares, sobre el salón social inmatriculado por la Iglesia:
Los vecinos de Topares, en Almería, están dispuestos a llegar hasta el final para recuperar la propiedad de unos inmuebles que construyeron con sus manos en los años 50 y que la Iglesia se ha inmatriculado sin su conocimiento.
Mari Carmen, vecina de Topares, cuenta que su abuelo y su suegro ayudaron a construir el salón social y le parece «de vergüenza» que ahora llegue «la Santa Madre Iglesia y diga: esto es mío». Algo que Tere, otra vecina, tampoco se explica, pues indica que los vecinos han sido los que han mantenido la Iglesia todos estos años: «Sacábamos dinero para la Iglesia».
Antonio, también vecino de la localidad, participó en construcción de este local con 17 años. «Parece ser que legalmente es suyo, pero moralmente no y mientras que hicimos todo esto, aquí no asomó ni el obispo, ni el vicario y el Papa estaba más lejos», sostiene. Un centro que califica como «el buque insignia»: «Es nuestra vida. El día que esto se cierre, Topares se cierra».