Las entidades memorialistas recuerdan que el privilegio hipotecario de la Iglesia procede del nacional-catolicismo

La coordinadora estatal Recuperando ha reactivado su llamamiento para que el Gobierno afronte de manera definitiva el escándalo de las inmatriculaciones de la Iglesia Católica, un mecanismo que permitió la inscripción de miles de bienes sin acreditar la propiedad.
La organización denuncia que este privilegio, ampliado en 1998 por el ejecutivo de José María Aznar, mantuvo su vigencia hasta 2015 y consolidó la apropiación de más de cien mil inmuebles en todo el país, muchos de ellos de titularidad dudosa.
Aquí Madrid | 19 noviembre 2025
Las raíces de un privilegio heredado del nacional-catolicismo
El análisis difundido por Recuperando recuerda que el origen del problema se encuentra en una anomalía jurídica introducida durante la dictadura franquista: la posibilidad de que la Iglesia inscribiera bienes solo mediante la certificación del obispo, sin necesidad de aportar título de dominio. Mientras cualquier ciudadano debía entregar escrituras o iniciar un expediente de dominio, a la jerarquía eclesiástica le bastaba una simple declaración.








El Gobierno español quiere dar por cerrado oficialmente el debate sobre la propiedad de la Mezquita-Catedral de Córdoba, un monumento único en el mundo que encierra siglos de historia entrelazada de culturas. Esta decisión trata de poner punto final a una polémica que ha destapado una práctica mucho más extensa y menos conocida: las inmatriculaciones de bienes por parte de la Iglesia católica. Durante años, este mecanismo legal permitió registrar propiedades a su nombre con una simple declaración eclesiástica, sin necesidad de aportar documentación acreditativa. El resultado ha sido la enajenación silenciosa de una gran parte del patrimonio común, con implicaciones históricas, jurídicas y morales que hoy siguen dividiendo a la sociedad española.