Ante al escándalo de las inmatriculaciones en España, muchos cristianos y cristianas exigen a la Iglesia católica que, aceptando la invitación de Jesús, “devuelva” al pueblo lo que es del pueblo para poder dar a Dios lo que es de Dios

Convocada por el Grupo Sumar y organizada por la Coordinadora Recuperando, tuvo lugar el 8 de abril de 2024 en la Sala Clara Campoamor del Congreso de los Diputados una jornada sobre “Inmatriculaciones y Patrimonio cultural: una cuestión de Estado”.
Evaristo Villar, alandar.org /28 de abril de 2024
La jornada, muy concurrida por parlamentarios y parlamentarias, especialistas y militantes, se desarrolló en dos mesas consecutivas. La primera se centró en “Revertir las inmatriculaciones de la Iglesia: una herida abierta en la democracia”; y la segunda, en la “Protección y gestión democrática del patrimonio cultural: una cuestión de Estado”.
Durante este importante encuentro fue apareciendo en toda su cruda realidad uno de los mayores escándalos, conscientemente ignorados en el país durante la transición y la democracia.
Entrevista a José Castillo Ruiz catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Granada y especialista en la tutela del Patrimonio Histórico

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Asturias Laica, 22 de abril de 2024
La Revista Electrónica de Patrimonio Histórico de la Universidad de Granada ha inaugurado una nueva sección con entrevistas a investigadores y docentes colaboradores. En la primera de ellas el entrevistado es José Castillo Ruiz.
Hace unos días en el Congreso el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR celebró una Jornada denominada Inmatriculaciones y Patrimonio Cultural: una cuestión de Estado; en ellas participaron personas de diversas organizaciones de la plataforma unitaria RECUPERANDO.

La catedral de Burgos.- Rubenphotographer
FRANCISCO DELGADO RUIZ, Grupo de Pensamiento Laico / publico.es / 17/04/2024
Curiosamente, dos días antes la presidenta del Congreso peregrinó al Vaticano para mantener una reunión con el jefe de la Iglesia católica y reafirmarle, una vez, más, que estuviera tranquilo, que el Concordato y los demás privilegios de los que disfruta la Iglesia católica en España se mantendrán, incluida la gestión diocesana del patrimonio histórico artístico, la mayoría inmatriculado gracias a la Ley Hipotecaria que lo promovía desde 1946-47, más la reforma de 1998 (que permitía los lugares de culto), y ello hasta el año 2015, y, por supuesto, el apoyo gubernamental a la «industria de la caridad», que supone la privatización de los servicios sociales que deberían ser públicos y que están en manos de empresas y corporaciones católicas.