Había adquirido dos locales en las inmediaciones del monumento para trasladar, entre otras cosas, los enseres que se encontraban almacenados en la capilla donde se originó el incendio el pasado viernes.
Policías y bomberos en la Mezquita-Catedral de Córdoba | Europa Press.
En un mensaje de Facebook, el catedrático sevillano ha denunciando que «algunas estancias» de la Mezquita-Catedral «se hayan convertido en almacenes de materiales potencialmente peligrosos»
Imagen del interior de La Mezquita-Catedral tras el incendio. / MADERO CUBERO-EUROPA PRESS
«La causa [del incendio de la Mezquita] fue una negligencia inaceptable por parte de quienes se han apropiado de la titularidad en exclusiva de ella: el obispado y el cabildo eclesiástico«. Estas sentenciadoras palabras son de Isidoro Moreno, catedrático en Antropología Social y Cultural en Sevilla y fundador de la disciplina en la Universidad de Sevilla. Así lo ha escrito en un mensaje de Facebook este tarde tras las últimas noticias del estado del templo: dos capillas se han visto afectadas, una de ellas funcionaba de almacén, algo que el catedrático ha catalogado de «peligroso».
Ocurrió en enero de 2015. El año arrancó con una alerta por atentado en la Mezquita-Catedral de Córdoba. En realidad, solo eran unos turistas cataríes despistados que dejaron el coche en una zona prohibida y muy cerca del principal monumento de la ciudad. Aunque fue una falsa alarma, que quedó en un susto considerable, el desalojo y los cortes de calles provocaron que muy rápidamente se reactivara el debate sobre la titularidad de la Mezquita, que un año antes había saltado a los medios cuando trascendió de forma masiva a la opinión pública que el Cabildo la había inmatriculado a su nombre en el año 2006.
Eran los días en los que la Junta batallaba en relativo silencio para que se volviera a usar el nombre Mezquita-Catedral en los folletos informativos y soportes publicitarios, dado que, desde una década antes, se había ido sibilinamente intentando retirar la referencia al templo árabe. Las aguas del debate público estaban revueltas, por tanto, cuando aquellos dos turistas árabes aparcaron por error su coche a unos metros, de hecho, de la zona que salió ardiendo el viernes pasado.
Censuran la gestión del Cabildo catedralicio, que asegura que adquirió este año dos locales para almacenar enseres como la barredora que provocó el fuego en un templo Patrimonio de la Humanidad
El incendio que sufrió la Mezquita-Catedral de Córdoba el pasado viernes por la tarde-noche, y que ha afectado especialmente a una de las capillas del templo, tiene en estos momentos cuatro focos de discusión pública: la restauración próxima de un bien inmueble que es Patrimonio de la Humanidad; la depuración de responsabilidades sobre cómo pudo originarse el incendio; la cuestión de los comentarios islamófobos tras el incendio; y la cobertura que dio la televisión pública andaluza del incendio, que decidió no interrumpir la señal en directo de una corrida de toros en Marbella para conectar rápidamente con lo que ocurría en Córdoba.
En el segundo punto, el de las responsabilidades por el tercer incendio que sufre en su historia la milenaria obra monumental, ya hay bronca política. Treinta euros fue el precio que pagó la Iglesia católica cordobesa por registrar a su nombre la mezquita de Córdoba en 2006 y ahora, casi 20 años después, ingresa más de 20 millones de euros al año por las visitas que recibe esta maravilla de la humanidad.
Miguel Santiago, portavoz de la La Plataforma «Mezquita-Catedral de Córdoba. Patrimonio de tod@s» hace una primera valoración del incendio producido el pasado 8 de agosto en la Mezquita-Catedral.
Solicitan, en primer lugar, una investigación exhaustiva de las causas del incendio y una valoración detallada de los daños producidos. Y denuncian el almacenamiento de materiales en el interior del monumento. Exigen la necesaria implicación de las distintas administraciones públicas en la gestión del monumento que, en la actualidad se encuentra en manos privadas.
Por otro lado, el PCE y Adelante Andalucía vuelven a apelar a la titularidad pública del monumento
Imágenes de una de las zonas dañadas del interior de la Mezquita de Córdoba. EFE/Salas
Alejandra Luque, cordopolis.eldiario.es | 10 de agosto de 2025 12:25 h
El portavoz de la Plataforma Mezquita de Córdoba, Miguel Santiago, ha expresado este domingo su preocupación y el de la entidad a raíz del incendio que sufrió el monumento durante la noche del viernes. A través de las redes sociales, Santiago ha destacado la necesidad de una investigación exhaustiva y transparente sobre las causas del siniestro en el milenario templo y ha reiterado que la Plataforma lleva “años” denunciando “el almacenaje de mobiliario y estructuras en el interior del templo”.
“Estamos a la espera de que finalice la investigación, que confiamos en que sea independiente, y de saber cuáles son las causas del incendio”, ha afirmado Santiago en un vídeo difundido por la Plataforma. Una vez concluidas las pesquisas, la entidad demandará acciones concretas: “Exigimos a la administración andaluza y estatal, así como a Icomos y Unesco, un informe completo y detallado de todo el patrimonio perdido o dañado”, ha remarcado el portavoz.
El alcalde de la ciudad asegura que no va a ser una catástrofe y que el monumento está a salvo. El fuego estuvo activo entre las nueve y las diez y media de este viernes
Vídeo difundido en redes sociales del incendio declarado este viernes en la Mezquita de Córdoba.
La mezquita-catedral de Córdoba ha sufrido un incendio este viernes que se generó pasadas las nueve de la noche y se dio por controlado una hora y media después, según confirmaron a este diario fuentes de la Policía Nacional y también corroboró el Cabildo, administrador del edificio, que a las 22.30 comunicó oficialmente que las llamas habían conseguido ser sofocadas. El incendio se dio por completamente extinguidos a las 0.30. Los bomberos, no obstante, indicaron a última hora de la noche que permanecerían trabajando en el monumento a lo largo de la madrugada. El templo abrirá al público en su horario habitual este sábado, según indicó el Cabildo.
La Mezquita-Catedral de Córdoba aportó durante 2024 un total de 22.432.764 euros a las arcas del Cabildo, la entidad encargada de la gestión del gran monumento cordobés. Esta cifra representa un incremento del 3,36% respecto a los ingresos totales de 2023.
La organización Andalucía Laica ha trasladado a la Fiscalía y al Defensor del Pueblo “el detalle” de las subvenciones otorgadas por el Gobierno andaluz para la conservación y restauración de bienes muebles del patrimonio cultural de carácter religioso para que “se evalúe su posible inconstitucionalidad y si podrían haber constituido un eventual supuesto de prevaricación”.
Andalucía Laica pide a la Fiscalía que “evalúe” la constitucionalidad de las ayudas para el patrimonio religioso ANDALUCIA LAICA / Europa Press
El cementerio de Barbate ha sido explotado económicamente por la iglesia durante décadas. El Ayuntamiento había cedido hace un siglo su gestión a la parroquia de San Paulino y el obispo de Cádiz, Rafael Zorzona, lo inscribió a su nombre en 1983 gracias a un privilegio franquista inconstitucional [1]
Algunas de las pintadas de protesta junto a la entrada del cementerio. El descontento de los usuarios por el incremento de precios en los servicios, los cierres en festivos o fines de semana y el deficiente mantenimiento provocaron manifestaciones y protestas en 2024 / Juan Carlos Toro
En agosto del año 2023, el Obispado de Cádiz que aún preside de forma interina Rafael Zornoza, se hizo con el control del cementerio de Barbate en lugar de la parroquia local de San Paulino que lo había ejercido siempre.
Cuando habían transcurrido varias semanas de ese cambio que parecía ser un mero ajuste administrativo, un acuerdo entre instituciones, comenzó a crecer un notable malestar entre los usuarios, entre los familiares de los finados que realizaban visitas frecuentes o los que se veían obligados a enterrar a un pariente.
Subida de precios de todos los servicios, cambios de horario con cierres inesperados en festivos y fines de semana, falta de mantenimiento, choques con el minúsculo equipo de trabajadores… Los conflictos se acumularon durante meses hasta que llegó la catarsis.
Pintadas de tono agresivo en los muros blancos y gritos de protesta en el silencio del cementerio fueron el siguiente paso. Hasta que llegó una pequeña pero insólita manifestación.