El colectivo ciudadano reclama una indemnización a los damnificados por arrebatarles un derecho profesional con grave perjuicio económico durante más de 25 años
Guía turístico en el interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba | FOTO CABILDO CATEDRAL
El anuncio días atrás por parte del Cabildo Catedralicio de retirar el veto sobre los guías oficiales acreditados por la Junta de Andalucía para enseñar la Mezquita-Catedral de Córdoba representa una «nueva victoria ciudadana» en defensa de la legalidad y la integridad del legado cultural, en opinión, a través de un comunicado público, de la Plataforma Mezquita Catedral, Patrimonio de Tod@s.
La Plataforma ha denunciado públicamente y ante la Administración autonómica desde hace más de una década el «control ideológico» ejercido por la iglesia católica en la gestión del conjunto monumental, singularmente el «secuestro» de un derecho legal de todos los guías oficialmente autorizados por la Junta de Andalucía.
La Plataforma en Defensa del Patrimonio de Sevilla y la asociación de profesores para la difusión y protección del patrimonio Ben Basso reclaman que la Iglesia abra la plaza para el disfrute público, como sucedía antes de 1992: «Nos han privatizado una plaza pública del centro de Sevilla».
Vista aérea de la catedral y del Patio de los Naranjos, en Sevilla. Archivo.robertharding via AFP
En el año 1992 -recuerda Tomás Madueño, tesorero del Ateneo Republicano de Andalucía, mientras se toma una botella de agua con Público- el Patio de los Naranjos, construido en el siglo XII en la etapa almohade, era aún de libre acceso público. Hoy forma parte del recorrido turístico de la catedral de Sevilla que gestiona el cabildo, una institución eclesiástica, y, aunque la entrada es gratuita para los «naturales o residentes en la diócesis de Sevilla» que lo puedan acreditar, está supeditada a la compra de un billete, o bien online o bien en la taquilla, con la habitual y correspondiente cola. Quienes no sean de Sevilla pagan entre siete y 13 euros por la visita. El Cabildo Catedral, que gestiona el conjunto de la Giralda, la catedral y el Patio de los Naranjos, obtuvo el año pasado, según sus propios datos, 9,5 millones de euros de superávit, lo que llaman «capacidad de financiación».
Esta dependencia de la compra de entradas «desvirtúa el disfrute y uso secular, al convertir en exclusiva sus puertas para acceso y salida de visitantes, especialmente grupos turísticos», según denuncia la Plataforma en Defensa del Patrimonio de Sevilla y la asociación de profesores para la difusión y protección del patrimonio Ben Basso. Eduardo López, de la plataforma, resume en conversación con Público: «Nos han privatizado una plaza pública del centro de Sevilla».
Los expertos urgen una reforma legal para declarar nulas miles de apropiaciones eclesiásticas similares efectuadas sin garantías jurídicas. El Obispado de Málaga inscribió a su nombre el templo en 2008 sin aportar ningún documento de titularidad y el registrador se lo permitió pese a ser propiedad del Ayuntamiento nerjeño
Ermita de San Isidro. Imagen descargada de la web oficial del Ayuntamiento de Nerja.
En 2008 el obispo de Málaga se presentó ante el registro de la propiedad para poner a su nombre la Ermita de Nerja. El prelado no disponía de ningún documento escrito que demostrara su propiedad. Únicamente presentó un autocertificado expedido por él mismo que lo acreditaba como autoridad pública y lo equiparaba a un funcionario del Estado con capacidad de inscribir bienes sin título de dominio. El registrador no le exigió ningún documento mercantil ni verificó si la Ermita de San Isidro ya estaba inscrita a nombre de otro titular.
Y lo estaba. Era propiedad del Ayuntamiento de Nerja. El templo fue construido y sufragado entre el Consistorio malagueño y el Patronato de la Cueva de Nerja en 1986 sobre terreno del cementerio también propiedad municipal desde su fundación en 1901. Todos esos datos están perfectamente documentados en el Archivo Municipal de Nerja y en las Hojas de Registro Fiscal de 1922, donde figuran los inmuebles urbanos, propiedades y derechos del Ayuntamiento.
La plataforma ciudadana que defiende la recuperación del acceso libre al Patio de los Naranjos ha denunciado hoy una nueva ocupación del espacio público por parte del Cabildo Catedralicio de Sevilla en el entorno de la Puerta del Perdón, una actuación que consideran injustificada y contraria al interés general de la ciudadanía.
Como cada tercer jueves de mes, integrantes de la plataforma se concentraron en las inmediaciones del Patio de los Naranjos para informar a vecinos y visitantes sobre la campaña de recogida de firmas en favor de la apertura libre de este espacio histórico. Durante la jornada comprobaron que la zona reservada para la gestión de los flujos turísticos de la Catedral ha sido ampliada mediante la instalación de postes, cintas y señalización que ocupan buena parte de un espacio destinado tradicionalmente al tránsito peatonal.
El escritor y profesor de Derecho Civil de la UCO, Antonio Manuel Rodríguez, y el periodista Aristóteles Moreno detallan en la obra el caso «paradigmático» de la Mezquita-Catedral
‘EL expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia’ (Editorial Akal), de Antonio Manuel Rodríguez y Aristóteles Moreno, es una empresa ambiciosa. Se trata de explicar el contexto de las inmatriculaciones que la Iglesia culminó tras la ampliación de la Ley Hipotecaria aprobada por José María Aznar, explicar los fundamentos turístico que cuestionan lo que consideran una apropiación de bienes de dominio público y lanzar propuestas desde la iniciativa colectiva. Un trabajo que ha durado años, tras la labor realizada por la plataforma que pudo recopilar toda la información y reivindicar la devolución de esos bienes a la titularidad pública.
Éxito absoluto en Sevilla en la presentación del libro que destapa el entramado de las inmatriculaciones de la Iglesia
El acto, organizado por colectivos patrimonialistas y laicos, completó el aforo de la Casa de la Provincia.
Los autores Antonio Manuel Rodríguez y Aristóteles Moreno, junto al periodista Ezequiel Martínez, desgranaron el expolio de bienes públicos bajo el amparo de una legislación inconstitucional.
El interés por conocer la magnitud del expolio patrimonial en nuestro país es incontestable. Así quedó demostrado ayer, 20 de mayo, en la Casa de la Provincia de Sevilla, donde se colgó el cartel de «aforo completo» para la presentación del libro “El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia”, escrito por los autores Antonio Manuel Rodríguez Ramos y Aristóteles Moreno Villafaina.
El reglamento general de circulación obliga a los conductores a detener su vehículo ante un semáforo en rojo. Es una orden taxativa de obligado cumplimiento. Si los conductores no respetaran la norma, las ciudades y las arterias principales del país se hundirían en un caos circulatorio gigantesco. Los accidentes de tráfico se multiplicarían y los atascos colapsarían la vida de millones de ciudadanos.
Ahora imaginen que la Dirección General de Tráfico y los ayuntamientos dijeran que no disponen de instrumentos coercitivos para aplicar la ley. Es decir: que la misma entidad que promulga una norma de carácter imperativo se encoje de hombros cada vez que un conductor se salta un semáforo en rojo.
Nuestro compañero Miguel Santiago presenta, en una entrevista en PTV, la recién estrenada «Audioguía libre para tu visita a la Mezquita-Catedral de Córdoba»
«Esta guía nace para devolver al visitante la historia completa de la Mezquita-Catedral, patrimonio de la humanidad desde 1984 y símbolo de la convivencia cultural de siglos. Frente a un relato oficial que omite su origen y riqueza andalusí, ofrecemos un recorrido basado en evidencias históricas, investigaciones académicas y criterios UNESCO«.
Una herramienta impulsada por la plataforma que defiende su carácter público acerca a los visitantes las particularidades y polémicas en torno al monumento andalusí
Daños en la Mezquita Catedral de Córdoba tras el incendio el año pasado | Paco Puentes
En 785 se pusieron las primeras piedras de la Mezquita de Córdoba, un monumental edificio que tardaría en construirse dos siglos. La estructura fundamental permanecería prácticamente intacta hasta 1523, cuando bajo el dominio cristiano se inicia su mayor transformación, al erigir el crucero catedralicio que cambió su fisonomía. Pero aquella obra contó con algunos impedimentos por parte del Ayuntamiento.