Vaya plan. El señor alcalde de Sevilla por lo que se ve, ha querido inmortalizar la «gran obra» del teólogo, ex obispo de Córdoba y ex Arzobispo de Sevilla, breve pero eficaz… para quedarse con lo de todos: inmatriculación de varios cientos de edificios monumentales en ambas provincias, como la Mezquita cordobesa y la Catedral, la Giralda y el Patio de los Naranjos, en Sevilla. Inmatricular una propiedad es inscribirla al propio nombre en el Registro y en el caso de la Iglesia Católica con la sola firma del Obispo, sin necesidad de aportar ningún documento acreditativo de su propiedad, ni esos documentos existen en ese caso, porque nunca fueron de su propiedad.

Rafael Sanmartín, tuperiodico.soy | 6 octubre 2025
Estos edificios, dedicados o no al culto, siempre han sido propiedad del común, es decir, de todos los sevillanos en el caso de Sevilla, de todos los cordobeses, de todos los malagueños en cada caso, de todos los españoles. El total de todo lo inmatriculado en España supera los cien mil bienes, entre ellos ermitas, capillas, iglesias, parroquias, basílicas, conventos, catedrales, casas de vecinos, almacenes, fincas rurales, cementerios, fuentes, y hasta calles y plazas. Una de ellas el Patio de los Naranjos, dónde ya no se puede pasear porque el Cabildo cobra entrada, un «diezmo» por el acceso igual que lo viene cobrando en la Catedral y la Giralda, también propiedades del común, y la jerarquía católica se las ha apropiado considerándolas «anexos» de la Catedral, aunque fue recibida en cesión, préstamo para el culto.








