Los afectados denuncian el cambio de la cerradura del inmueble, inmatriculado por la Iglesia, que afirma que «sigue estando al servicio» del pueblo

Por la izquierda, Avelino Cabeza, María de los Ángeles García, José Ramón Antuña y José Díaz, delante del inmueble, en Valdesoto. | Luján Palacios
Un grupo de vecinos de Valdesoto reclama al Arzobispado de Oviedo una reunión urgente para aclarar la propiedad del inmueble en el que se ubica la biblioteca local, un espacio que también ocupan otras entidades como Cáritas y que venía siendo de uso común y compartido por cuantos colectivos de la zona lo necesitaban. Los afectados denuncian que hace una temporada uno de los coadjutores de Pola de Siero, que se hacen cargo de la parroquia, «cambió la cerradura sin saber por qué, sin decir nada y ahora no se puede usar».







Los privilegios de la Iglesia católica a la hora de registrar a su nombre inmuebles, incluso de dominio público, con solo la certificación eclesiástica se plasmaron en una ley de 1946, cuya norma, como sabemos, consideraba a la Iglesia de la misma forma que a las administraciones públicas y, por tanto, le permitía registrar bienes inmuebles mediante un procedimiento rápido y sencillo, la certificación del obispo, sin tener que presentar la documentación que sí se exigían al resto de personas físicas y jurídicas para acreditar una propiedad. Entonces, oficialmente, no se podían inmatricular bienes de culto, lo que sí facilitó la Ley de Aznar de 1998.