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Comunicado – NdP: Cincuenta años sin Franco: el expolio del patrimonio que la democracia heredó se mantiene.

Se cumplen cincuenta años de la muerte de Franco. Medio siglo después, España se reivindica como un Estado social y democrático de Derecho. Pero basta mirar hacia los Registros de la Propiedad para comprobar hasta qué punto la herencia del nacional-catolicismo ha estado intacta.

El caso de las inmatriculaciones de la Iglesia Católica es quizá el ejemplo más sangrante. En 1975, cuando muere el dictador, el escándalo aún no es conocido. El mecanismo está oculto en la normativa hipotecaria: basta la “declaración” de un obispo para inscribir un bien a nombre de la Iglesia. Sin escritura, sin título de dominio, sin prueba alguna de su propiedad. La firma episcopal actúa como llave maestra del Registro.

En 1978, la Constitución proclama la aconfesionalidad del Estado. Ya no hay religión oficial. A partir de ese momento, mantener un privilegio registral reservado a la Iglesia Católica choca frontalmente con el nuevo marco constitucional.

Sin embargo, no se toca. Ni en la Transición ni después. Durante más de cuarenta años, hasta 2015, se sigue admitiendo la “certificación” de un obispo como título suficiente para inmatricular fincas, viviendas, locales, huertos, casas rectorales, ermitas o plazas. Mientras tanto, cualquier ciudadano particular tiene que aportar títulos de propiedad o abrir un expediente de dominio. La Iglesia Católica conserva un atajo de origen franquista que se mantiene plenamente operativo en democracia.

El resultado está hoy a la vista: más de 100.000 bienes inmatriculados a nombre de la Iglesia Católica en todo el país, muchos de ellos en plena etapa constitucional. Propiedades de todo tipo, a menudo vinculadas a usos comunales o al patrimonio público local.

Cincuenta años sin Franco: el expolio del patrimonio que la democracia heredó se mantiene

Basta revisar los Registros de la Propiedad para comprobar hasta qué punto la herencia del nacional-catolicismo sigue intacta, explican desde la Coordinadora estatal Recuperando, siendo el caso de las inmatriculaciones de la Iglesia católica el ejemplo más sangrante

ARAINFO – REDACCIÓN | 20 noviembre 2025

Fuente: Asturies Laica

Se cumplen cincuenta años de la muerte de Franco. Medio siglo después, el Estado español se reivindica como un Estado social y democrático de Derecho. Pero basta mirar hacia los Registros de la Propiedad para comprobar hasta qué punto la herencia del nacional-catolicismo se ha mantenido intacta, explican desde la Coordinadora Estatal para la Recuperación del Patrimonio Inmatriculado por la Iglesia católica (Recuperando).

El caso de las inmatriculaciones de la Iglesia católica es quizá el ejemplo más sangrante. En 1975, cuando muere el dictador, el escándalo aún no es conocido. El mecanismo está oculto en la normativa hipotecaria: basta la “declaración” de un obispo para inscribir un bien a nombre de la Iglesia. Sin escritura, sin título de dominio, sin prueba alguna de su propiedad. La firma episcopal actúa como llave maestra del Registro.

El expolio silencioso: la Iglesia y las inmatriculaciones en Canarias

Manuel Marrero Morales

No se trata solo de templos, sino también de plazas, solares, viviendas y locales que han sido patrimonio comunal durante siglos, construidos y mantenidos con el esfuerzo y el dinero de los vecinos. La inmatriculación no buscaba dar “seguridad jurídica”, sino la capacidad de vender, alquilar o hipotecar unos bienes que, en realidad, son de todos

Manuel Marrero Morales,  ElDiario.es –  Canarias | 19 noviembre 2025

Durante décadas, un proceso legal opaco y profundamente injusto ha permitido a la Iglesia Católica apropiarse de bienes que, por historia, uso y financiación, pertenecen a la ciudadanía. Se trata de las inmatriculaciones, un mecanismo que, amparado por leyes preconstitucionales y un decreto de Aznar en 1998, ha convertido a la Iglesia en la mayor inmobiliaria de España y posiblemente de toda la UE, y también ha dejado una profunda huella en Canarias.

La plataforma «Recuperando» exige anular las inmatriculaciones eclesiásticas desde 1978

Las entidades memorialistas recuerdan que el privilegio hipotecario de la Iglesia procede del nacional-catolicismo


La coordinadora estatal Recuperando ha reactivado su llamamiento para que el Gobierno afronte de manera definitiva el escándalo de las inmatriculaciones de la Iglesia Católica, un mecanismo que permitió la inscripción de miles de bienes sin acreditar la propiedad.

La organización denuncia que este privilegio, ampliado en 1998 por el ejecutivo de José María Aznar, mantuvo su vigencia hasta 2015 y consolidó la apropiación de más de cien mil inmuebles en todo el país, muchos de ellos de titularidad dudosa.

Aquí Madrid | 19 noviembre 2025

Las raíces de un privilegio heredado del nacional-catolicismo

El análisis difundido por Recuperando recuerda que el origen del problema se encuentra en una anomalía jurídica introducida durante la dictadura franquista: la posibilidad de que la Iglesia inscribiera bienes solo mediante la certificación del obispo, sin necesidad de aportar título de dominio. Mientras cualquier ciudadano debía entregar escrituras o iniciar un expediente de dominio, a la jerarquía eclesiástica le bastaba una simple declaración.

El Patrimonio Público como Negocio eclesiástico: La Iglesia Católica y su Lógica Empresarial en las Columnas de Osvaldo Bayer

La Iglesia Católica atraviesa una crisis profunda y multidimensional que va más allá de su dimensión espiritual. En distintos países, pero especialmente en Europa y América Latina, enfrenta una acelerada pérdida de fieles activos, una reducción drástica en el número de sacerdotes y capellanes, y una caída significativa en los ingresos que tradicionalmente sostenían su estructura. Esta crisis de vocaciones y de arraigo comunitario ha debilitado su capacidad de autofinanciamiento a través del aporte voluntario de los creyentes. Ante ello, la Iglesia Católica se lanzó a nuevos mecanismos de subsistencia que van desde el respaldo estatal hasta la mercantilización directa del vasto patrimonio público que con diferentes fórmulas legales y convencionales, administraban en conjunto con las comunidades respectivas.

Fotografía de Osvaldo Bayer

Dino Di Nella, Recuperant.cat | 4 noviembre 2025

En este contexto, adoptando una lógica empresarial, la Iglesia ha devenido en una auténtica corporación, convirtiéndose en una de las principales propietarias de bienes inmuebles y generando ingresos a partir de transacciones comerciales, muchas veces en colisión con el interés público. Esta degradación institucional, marcada no solo por su crisis económica sino también por los escándalos de abusos y corrupción, ha sido objeto de análisis en las columnas de Osvaldo Bayer, quien, con su inconfundible tono crítico, desentrañó la transformación de la Iglesia de institución religiosa a corporación económica.

Pugna por la Mezquita de Córdoba. Entre Dios y el Registro.

Cierre gubernamental de un debate, crecimiento de una herida.

El Gobierno español quiere dar por cerrado oficialmente el debate sobre la propiedad de la Mezquita-Catedral de Córdoba, un monumento único en el mundo que encierra siglos de historia entrelazada de culturas. Esta decisión trata de poner punto final a una polémica que ha destapado una práctica mucho más extensa y menos conocida: las inmatriculaciones de bienes por parte de la Iglesia católica. Durante años, este mecanismo legal permitió registrar propiedades a su nombre con una simple declaración eclesiástica, sin necesidad de aportar documentación acreditativa. El resultado ha sido la enajenación silenciosa de una gran parte del patrimonio común, con implicaciones históricas, jurídicas y morales que hoy siguen dividiendo a la sociedad española.

Evaristo Villar, 07 noviembre 2025

Hemeroteca – Mi reino no es de este mundo, … pero ¡por si acaso!!

Vázquez Vaamonde, Alfonso

Una aplicación incorrecta del art. 206 de la Ley Hipotecaria (LH) permitió a la Iglesia Católica, con abuso de confianza, apropiarse de bienes de posesión secular por comunidades, municipales o parroquiales, aunque no registradas a su nombre. Se trata de propiedades, que sólo pueden  inmatricular ellas, que llevan ejerciendo secularmente su posesión continuada o que han construido obras nunca donadas formalmente por lo que constituyen cesión de uso.

Vázquez Vaamonde, Alfonso | 5 agosto 2011

El art. 206, LH, dice: El Estado, la provincia, el municipio y las Corporaciones de derecho público o servicios organizados que forman parte de la estructura política de aquél y las de la Iglesia Católica, cuando carezcan del título escrito de dominio, podrán inscribir el de los bienes  inmuebles que les pertenezcan mediante la oportuna certificación librada por el funcionario a cuyo cargo esté la administración de los mismos en la que se expresará el título de adquisición o el modo en que fueron adquiridos.

El texto de este artículo ha sido malinterpretado en múltiples puntos:

  1. identificación del sujeto que puede inmatricular
  2. exigencia de carencia del título escrito de dominio, pero no de otros exigibles.
  3. exigencia de que le pertenezcan los bienes inmuebles al que inscriba.
  4. expresión en el certificado del título o modo de adquisición.

Una calle para las inmatriculaciones

Vaya plan. El señor alcalde de Sevilla por lo que se ve, ha querido inmortalizar la «gran obra» del teólogo, ex obispo de Córdoba y ex Arzobispo de Sevilla, breve pero eficaz… para quedarse con lo de todos: inmatriculación de varios cientos de edificios monumentales en ambas provincias, como la Mezquita cordobesa y la Catedral, la Giralda y el Patio de los Naranjos, en Sevilla. Inmatricular una propiedad es inscribirla al propio nombre en el Registro y en el caso de la Iglesia Católica con la sola firma del Obispo, sin necesidad de aportar ningún documento acreditativo de su propiedad, ni esos documentos existen en ese caso, porque nunca fueron de su propiedad.

Rafael Sanmartín, tuperiodico.soy | 6 octubre 2025

Estos edificios, dedicados o no al culto, siempre han sido propiedad del común, es decir, de todos los sevillanos en el caso de Sevilla, de todos los cordobeses, de todos los malagueños en cada caso, de todos los españoles. El total de todo lo inmatriculado en España supera los cien mil bienes, entre ellos ermitas, capillas, iglesias, parroquias, basílicas, conventos, catedrales, casas de vecinos, almacenes, fincas rurales, cementerios, fuentes, y hasta calles y plazas. Una de ellas el Patio de los Naranjos, dónde ya no se puede pasear porque el Cabildo cobra entrada, un «diezmo» por el acceso igual que lo viene cobrando en la Catedral y la Giralda, también propiedades del común, y la jerarquía católica se las ha apropiado considerándolas «anexos» de la Catedral, aunque fue recibida en cesión, préstamo para el culto.

La necesidad de justicia en España: Expropiar los bienes inmatriculados de la Iglesia Católica

La Iglesia Católica goza hoy de una impunidad que se deriva de su estatus privilegiado y de la falta de mecanismos efectivos para revertir las inmatriculaciones.

Javier Guijarro, Periodismo Alternativ0 | 12/08/2025

En España, la cuestión de los bienes inmatriculados por la Iglesia Católica representa una de las heridas abiertas en la lucha por la justicia histórica y la equidad. Durante décadas, esta institución ha acumulado un vasto patrimonio inmobiliario mediante un proceso conocido como inmatriculación, que le permitió registrar a su nombre miles de propiedades sin necesidad de demostrar titularidad.

Establecer el estado laico, hoy, es misión imposible

Hace más de dos años, el 13 de marzo de 2023, publiqué en varios digitales un artículo con el título: Laicismo: A mí ya no me toman más el pelo (con la búsqueda del título se accede al mismo).

Comenzaba de esta forma: Es una evidencia tozuda que poder político y religión forman “parte de un mismo todo”, gobierne quien gobierne. Esto lo he aprendido tras décadas de una amplia experiencia política y societaria, bajando “al barro” y remando, en muchas ocasiones, contra corriente…. Pero a mí ya no me van a “tomar más el pelo”.

Francisco Delgado, DiarioCríticoNueva Tribuna / miércoles 18 de junio de 2025

Mientras nos adentramos en el más que caluroso verano del 2025 (fruto del cambio climático y de otros fenómenos atmosféricos), la política está cada vez más revuelta, polarizada y bochornosa, las cámaras legislativas, en unos días, se disponen a coger las vacaciones veraniegas, el gobierno trata de «tomar aire» y «hacer un triple salto mortal», como consecuencia de sus cuitas internas, tras los escándalos surgidos en el seno del partido mayoritario…Y, mientras, la confesionalidad (sobre todo católica) de las instituciones del Estado español siguen en su cenit más alto y casposo. Nada ha variado, en todo caso ha empeorado en estos dos últimos años.