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Categoría: España

Entradas de España

Una «banda de ladrones»

Escribo lo que sigue desde el máximo respeto por los creyentes católicos de este país. Sin embargo, dicho respeto no puede extenderse a las declaraciones de quienes dirigen la jerarquía de la Iglesia católica española como las recientemente realizadas por D. Luis Argüello García, presidente de la Conferencia Episcopal.

En esta ocasión (la situación, protagonizada por distintos miembros de la jerarquía católica, se repite con frecuencia) nos sorprende calificando al Gobierno de una «banda de ladrones» y rematando la acusación con un desafiante «a las pruebas me remito».

José María Rosell Tous, Coordinadora RECUPERANDO | 10 de julio de 2026

Resulta ser cierta aquella expresión del Siglo de Oro “cree el ladrón que todos son de su condición”. Porque es difícil encontrar una afirmación que refleje mejor la actuación de la propia institución a la que representa. Una institución que, gracias a un privilegio jurídico heredado del franquismo y ampliado en 1998 por el Gobierno de José María Aznar, ha promovido la inmatriculación de más de 100.000 bienes inmuebles desde 1946 mediante un procedimiento excepcional que le permitía inscribir propiedades con la simple declaración escrita de un obispo; sin ningún otro tipo de garantía.

Arzobispo de España

El activismo y el politiqueo de los obispos es ya una realidad cotidiana insoportable en una sociedad democrática

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, en una imagen de archivo. EFE/Javier Lizón

Javier Aroca, el Diario.es | 12 julio 2026

El arzobispo de Fachadolid ha realizado una atrevida razia en la política española. Disculpen los vallisoletanos, lo de Fachadolid no es cosa es mía, es palabra del nuevo líder de las juventudes del PP que empieza con maneras. En todo caso, no desmerece el título don Luis Argüello, presidente, además, de la Conferencia Episcopal. En la inspiración del titular, soy devoto deudor de Faemino y Cansado, en un gag inolvidable.

Este señor castellano, saliéndose de su pellejo pastoral, ha tildado al Estado español de banda de ladrones. No es un error menor ni no intencionado ni un desliz, el señor obispo es versado en leyes y en religión y, a pesar de ello, se sale de la predicación pastoral del papa León XIV para situarse abiertamente en la doctrina no de la Iglesia sino de la extrema derecha. Don Luis sabe las diferencias y sabe que él es la máxima autoridad en las diócesis de España, y también sabe que su ministerio depende del Papa, jefe de la Iglesia y del Estado del Vaticano.

Carta abierta a monseñor Argüello de la Coordinadora Estatal de Comunidades Cristianas Populares

¿Vuelve la Jerarquía eclesiástica más recalcitrante a posicionarse con la extrema derecha y la polarización, el insulto, los bulos, la mentira y el negacionismo?

Luis Argüello, durante su intervención | CEE

Coordinadora Estatal de Comunidades Cristianas Populares, Religión Digital | 12 julio 2026

“Cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones. A las pruebas me remito” (Luis Argüello, presidente de la CEE).

Monseñor (con respeto que desmerece):

Que usted, siendo presidente de la CEE, representante (que no representativo), de la Iglesia Católica española, acuda a la ética para atacar al Gobierno (dándole una patada en el culo del Estado), suena paradójico: Ustedes, que disfrutan de exagerados privilegios por parte de ese Estado “banda de ladrones”, como la exención de impuestos (IBI y demás), una importante partida de los Presupuestos Generales para la Iglesia Católica, sueldos de curas y obispos (capellanes castrenses incluidos); una notable inyección de dinero público en la Enseñanza Concertada en gran parte eclesiástica (con el plus “ideológico” de la clase de religión: profesores nombrados por el obispo y pagados por el Estado); la aportación de la “casilla” en la Declaración de Hacienda a favor de la Iglesia Católica…

Y, ¡para colmo!, el escándalo “monumental” de las inmatriculaciones (unas 38.000 reconocidas de 1998 a 2015; y más de 100.000 estimadas desde 1946 a 2015): apropiaciones probablemente indebidas, ¡con la complicidad de funcionarios “del Estado”!, en los Registros de propiedad, con información “privilegiada” y nocturnidad, sin transparencia…Y sin intención de devolver nada. ¿Forman ustedes parte de la “banda de ladrones” del Estado o son cómplices y beneficiados?

La Conferencia Episcopal Española se une al golpe de Estado

La Iglesia Católica española se ha apropiado desde 1998 de más de 35.000 bienes que no eran suyos, al amparo del privilegio excepcional que le otorgó la reforma de la Ley Hipotecaria de aquel año. Un privilegio que ningún otro individuo ni institución disfrutó y que permitió registrar como propios miles de inmuebles, muchos de ellos de enorme valor histórico y cultural.

Juán Torres López, Ganas de escribir | 10 julio 2026

Decenas de sacerdotes destrozaron la vida de miles de niñas y niños mediante abusos sexuales. Y durante demasiado tiempo su jerarquía hizo cuanto pudo por ocultar esos crímenes, proteger a los responsables y eludir sus responsabilidades hacia las víctimas.

La Iglesia Católica española sigue beneficiándose de un Concordato heredado de la dictadura franquista y de unos privilegios incompatibles con un Estado que se declara no confesional. Durante décadas ha recibido financiación pública, exenciones fiscales y un trato de favor que ninguna otra confesión ni organización disfruta en semejante medida.

La Conferencia Episcopal Española guardó un silencio clamoroso mientras destacados dirigentes del Partido Popular eran condenados por corrupción y mientras el propio partido era condenado como partícipe a título lucrativo en la trama Gürtel. Entonces no hubo grandes sermones sobre la degradación moral de la vida pública.

Ahora, sin embargo, la Conferencia Episcopal Española pretende erigirse en tribunal ético y califica al Gobierno legítimo de España de «banda de ladrones».

No es una casualidad. Una vez más, la jerarquía eclesiástica se sitúa donde ha estado siempre, junto a quienes concentran el poder económico y político y combaten con todos los medios a un gobierno elegido democráticamente. Ahora se une al golpe de Estado en ciernes que se da sin que hagan falta uniformes ni tanques para intentar derribar al gobierno. Basta con la deslegitimación permanente, con intoxicar desde los medios, con el uso partidista de las instituciones y en especial de la judicatura, con el desprecio sistemático a las reglas democráticas por parte de quienes consideran que España les pertenece en exclusiva y que cualquier gobierno que no sea el suyo carece de legitimidad.

Es muy difícil aceptar lecciones de moral de una institución que no es coherente con lo que predica, que aún no ha asumido plenamente sus responsabilidades por los abusos sexuales, que se ha beneficiado de privilegios extraordinarios durante décadas y que rara vez ha levantado la voz con la misma contundencia frente a las grandes injusticias, la desigualdad o la corrupción cuando esta procede de quienes defienden sus intereses y les conceden las prebendas que disfrutan.

Tengo la impresión de que, si existiera de verdad el infierno del que tanto hablan, serían esos jerarcas de doble moral quienes lo iban a conocer con más detalle.

El debate sobre la recuperación de tierras comunales centra la sesión en el Congreso (1936)

Ruiz Funes: «La propiedad privada ya no es un derecho absoluto e ilimitado del dueño, sino que está sujeta al interés público»

El debate sobre la recuperación de tierras comunales centra la sesión en el CongresoDe izquierda a derecha, Antonio Álvarez Robles, Mariano Ruiz Funes, y Ángel Pestaña

Por D. Medina, publicado el 2 julio 1936 | La Voz de la Memoria

Madrid. La última sesión de las Cortes ha estado marcada por el debate del Proyecto de Ley de Rescate y Readquisición de Bienes Comunales. Según informa nuestra redactora en Madrid, el ministro de Agricultura, Mariano Ruiz Funes, centró su discurso exclusivamente en los terrenos comunales (de uso vecinal gratuito), ignorando los «bienes de propios» (tierras municipales que el Ayuntamiento alquila para financiarse), a pesar de que ambos tipos de suelo están incluidos en el texto de la ley.

Inmatriculaciones, usucapión y expropiación del patrimonio colectivo (primera parte)

UNA VISIÓN LAICA Y REPUBLICANA SOBRE EL MAYOR PROCESO DE APROPIACIÓN PATRIMONIAL DE LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE ESPAÑA

Pocas cuestiones simbolizan con tanta claridad la persistencia de los privilegios históricos de la Iglesia católica en España como el fenómeno de las inmatriculaciones. Nos encontramos ante un proceso que, constituye uno de los mayores episodios de privatización de patrimonio colectivo de la historia contemporánea española. No se trata únicamente de una controversia jurídica o registral. Estamos ante un problema político, histórico, patrimonial y democrático que afecta a miles de iglesias, ermitas, cementerios, casas rectorales, huertas, plazas, terrenos comunales y edificios históricos que durante siglos fueron considerados bienes de uso público, comunal o perteneciente al patrimonio histórico de la nación.

Pedro María Fernández Sandino, ERREPUBLIKA PLAZA | 04 julio 2026

La cuestión de las inmatriculaciones no puede analizarse únicamente desde la reforma hipotecaria impulsada por José María Aznar en 1998. Sus raíces se hunden en una larga evolución histórica que incluye la legislación republicana de 1931-1933, la ruptura producida por la Guerra de España, el Concordato franquista de 1953 y los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede de 1976 y 1979. La pregunta fundamental es sencilla: ¿cómo ha podido una institución religiosa registrar a su nombre miles de bienes históricos sin aportar títulos de propiedad ordinarios, disfrutando de privilegios registrales negados al resto de ciudadanos y entidades?

De lo común a lo privado: el mayor saqueo silencioso de la democracia española

Hubo un tiempo en que el refrán popular decía «calumnia, que algo queda». Hoy, en España, podríamos actualizarlo con una expresión más ajustada a nuestra realidad patrimonial: «inmatricula, que algo queda». Porque eso es precisamente lo que ha ocurrido durante décadas: miles de bienes que pertenecían al común, construidos y mantenidos por generaciones de vecinos y vecinas, fueron inscritos a nombre de la Iglesia católica gracias a un privilegio legal fascista, heredado de la dictadura franquista y ampliado por el régimen de Aznar, sin necesidad de que la jerarquía católica acreditara la propiedad mediante títulos de dominio como se exige a cualquier otra persona o entidad.

Procesión en Tarragona | Europa Press

Enrique Javier Díez Gutiérrez, Catedrático de la Universidad de León. Miembro del Grupo Pensamiento Laico, Público | 29 junio 2026

La cuestión de las inmatriculaciones es una cuestión radicalmente democrática. Habla de quién puede apropiarse de lo que es de todos, de qué privilegios sobreviven en un Estado que se define como aconfesional y de cómo la desigualdad jurídica puede convertirse en una gigantesca transferencia de patrimonio colectivo hacia una institución privada.

Arte prerrománico, el tesoro mudéjar aragonés o la mezquita de Córdoba: el expolio de las inmatriculaciones

Antonio Manuel Rodríguez Ramos y Aristóteles Moreno Villafaina ofrecen una documentada investigación sobre el registro de miles de fincas como bienes privados por parte de la Iglesia católica

El interior de la mezquita de Córdoba, en agosto de 2025 | Álex Cámara (Anadolu / Getty Images)

Juan José Tamayo, El País | 24 JUNIO 2026

Todo comenzó el 19 de diciembre de 1946, fecha en la que el Boletín Oficial del Estado publicaba el decreto de la nueva redacción de la Ley Hipotecaria que autorizaba a la Iglesia católica a llevar a cabo el mayor expolio del patrimonio nacional de la historia de España. La norma franquista permitía a dicha Iglesia, la única religión reconocida y la oficial del Estado español, el registro de miles de fincas como si fuera una administración pública, sin documento alguno que acreditara su propiedad. Era el “privilegio franquista”.

Así comienza la documentada investigación de Antonio Manuel Rodríguez Ramos, profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba, y Aristóteles Moreno Villafaina, periodista e investigador, El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia. La Mezquita de Córdoba y otros casos de libro (Akal, 2026).

El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia. Entrevista. [vídeo]

El libro El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia no es un mero ejercicio de arqueología jurídica; es un manifiesto necesario que denuncia la mayor operación de apropiación de bienes públicos en la historia de la democracia española. Estamos ante una investigación que levanta el velo sobre la opacidad registral para exponer un proceso de descapitalización sin precedentes. En un Estado que se presume aconfesional y democrático, la existencia de un «coto privado» eclesiástico sobre el patrimonio común no es solo una anomalía, es un asalto a la soberanía ciudadana.

Pablo P. Ganfornina, VientoSur | 12 junio 2026

Para desgranar este entramado entrevistamos a los autores: Antonio Manuel Rodríguez, jurista, profesor de Derecho y escritor; y Aristóteles Moreno, periodista de investigación con tres décadas de trayectoria y experto en cultura andalusí. Ambos son voces de referencia en la Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba, habiendo liderado una batalla que trasciende lo local para convertirse en una cuestión de Estado.

Como introducción a la cuestión, os recomendamos este artículo publicado en Viento Sur Las inmatriculaciones: un expolio monumental de Andrés Valentín, miembro de la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro y de la Ejecutiva de RECUPERANDO.

Las apropiaciones de la Iglesia: de la casa de un campesino bagenc a la mezquita de Córdoba

Un libro denuncia cómo la institución religiosa inmatriculó miles de propiedades aprovechando un privilegio franquista

Interior de la catedral y antigua mezquita de Córdoba | Matej Kastelic / Getty

Barcelona»No sabemos cuál es el patrimonio de la Iglesia, pero el problema no es ese, porque la institución puede ser propietaria y heredar bienes. El problema real es que se ha apropiado de bienes públicos aprovechando un privilegio franquista que ha tenido continuidad en la democracia. Es un gran expolio que aún empeoró con la ley de reforma hipotecaria de 1998″, asegura Antonio Manuel Rodríguez Ramos, profesor de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba. Rodríguez firma, junto con el periodista Aristóteles Moreno Villafaina, el libro El expolio de las inmatriculaciones de la iglesia. La mezquita de Córdoba y otros casos de libro (Akal).

Sílvia Marimon Molas, ara.cat | 12 junio 2026

La Ley Hipotecaria, promulgada por el régimen franquista en 1946, permitió, según los autores, «el mayor expolio patrimonial de la historia de España». «Fue una manera sutil, pero sustanciosa, de pagar por los servicios prestados antes, durante y después del golpe de Estado», añaden. Con este privilegio, la Iglesia católica registró miles de fincas como si fuera una administración pública y sin aportar ninguna documentación, tan solo su palabra. Hay templos pero también muchas otras propiedades, como campos de fútbol, murallas, garajes y fincas rurales. «Iban al registro y decían: «Esto es mío». Como la Iglesia y la Administración franquista eran prácticamente la misma cosa, no hacían falta edictos ni comunicarlo a nadie. Se hacía con total opacidad», insiste Rodríguez. Los afectados no tuvieron derecho ni siquiera a protestar, mientras que el resto de mortales, para registrar una propiedad, debían acreditar la titularidad de manera fehaciente.