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El Arzobispado de Uviéu vende fincas, casa parroquial… ¡Se vende!

El Arzobispado pone a la venta seis fincas y una rectoral en la zona rural gijonesa mientras sigue sin resolverse el puzzle de las inmatriculaciones. La operación inmobiliaria se produce en un concejo donde casi la mitad del patrimonio es religioso y en el que el Ayuntamiento reclama desde 2017 la recuperación de los bienes inscritos por la Iglesia sin títulos de propiedad

Cecilia Remis, loqueSOMOS | 22 septiembre 2026

El Arzobispado de Oviedo ha puesto a la venta seis fincas rústicas y una casa rectoral en la zona rural de Gijón, según lai nformación publicada en el diario La Nueva España. La operación, que se suma a otras ventas similares en concejos como Siero, evidencia que la Iglesia asturiana sigue gestionando como propios bienes cuya titularidad es, cuando menos, discutida. En Gijón, el 44% de los Bienes de Interés Cultural son de naturaleza religiosa, y el 43% del inventario autonómico corresponde también a bienes eclesiásticos. Un patrimonio ingente que, en muchos casos, la Iglesia inscribió a su nombre sin aportar más título que un certificado del obispo.

La venta de estas propiedades en la zona rural gijonesa no es un hecho aislado. En San Miguel de la Barreda, en el vecino concejo de Siero, el Arzobispado inmatriculó en julio de 2015 una finca de 3.214 metros cuadrados donde se encuentra el templo parroquial, apenas un mes después de que entrara en vigor la reforma legal que impedía este tipo de inscripciones. Dieciséis meses más tarde, vendió una parte segregada al Ayuntamiento por 21.511 euros. El Grupo de Inmatriculaciones de Asturias considera que esa operación se realizó «fuera de plazo».

Vecin@s de Coya, Asturies, protestan contra la venta de la casa parroquial

La zona rural gijonesa no es ajena a este tipo de operaciones. Colectivos vecinales como los de Coya, en Piloña, han protestado contra la venta de casas rectorales que los propios vecinos habían costeado y mantenido durante décadas. En Gijón, la capilla de San Juan Bautista, en Cenero, un ejemplo de románico del siglo XIII, figura entre los bienes que la Iglesia asturiana inmatriculó mientras era legal hacerlo sin escrituras.

Gijón es, junto a Siero, Oviedo, Castrillón y Corvera, uno de los cinco ayuntamientos asturianos que en 2017 se integraron en un frente nacional para reclamar la devolución de los bienes inmatriculados por la Iglesia. Estos consistorios aprobaron resoluciones plenarias exigiendo un estudio preciso de lo sucedido y la recuperación del patrimonio. Ya entonces, la Coordinadora Recuperando estimaba que en toda España podrían ser más de 40.000 los bienes afectados.

El Grupo de Inmatriculaciones de Asturias, impulsado por Asturias Laica, nació precisamente para arrojar luz sobre los casi 70 años en los que la ley permitía a la Iglesia inscribir terrenos sin necesidad de aportar ninguna escritura, desde 1946 hasta 2015.

La mecánica era siempre la misma. Desde 1946, y especialmente tras la reforma de la Ley Hipotecaria de 1998 impulsada por el Gobierno de Aznar, bastaba con que un representante del Arzobispado compareciera en el Registro con un certificado episcopal que dijera «esto es mío» para inscribir cualquier inmueble. Hasta 1998 los lugares de culto estaban excluidos; la reforma de Aznar abrió también esa puerta. El resultado: iglesias, ermitas, cementerios, casas parroquiales, fincas y hasta plazas quedaron registrados a nombre de la Iglesia.

En Asturias, el listado completo de bienes inmatriculados no llegó al Parlamento regional hasta 2020, más de un año después de haber sido solicitado, tras permanecer «oculto en un cajón» de la Consejería de Presidencia . El inventario, elaborado por el Colegio de Registradores, incluía 553 bienes: casas, ermitas, fincas, huertos, monumentos, templos y cementerios. Entre ellos, la iglesia de San Juan el Real; parte del monasterio de Villanueva de Oscos, Bien de Interés Cultural; y la capilla de San Juan Bautista en Cenero, Gijón.

El debate sobre los cementerios

Otro capítulo especialmente controvertido es el de los cementerios. La legislación española establece que se trata de un servicio público cuya prestación corresponde a los ayuntamientos. Sin embargo, en Asturias hay más camposantos de la Iglesia que públicos, según un informe del Tribunal de Cuentas de 2006 citado por La Voz de Asturias. El Arzobispado inmatriculó en 2010 y 2011 los cementerios de Vega de Poja y Pola de Siero, ambos en el concejo de Siero. En 1981 había hecho lo propio con el solar del antiguo cementerio donde se levanta San Julián de los Prados, el único templo prerrománico que mantiene el culto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998 .

El portavoz del Grupo de Inmatriculaciones Asturias, José María Rosell, ya declaro en su día que muchos cementerios se construyeron en terrenos comunales cedidos a la parroquia para su uso, y que hoy «la Iglesia se los ha inmatriculado todos o casi todos». El catedrático de Derecho Eclesiástico Miguel Rodríguez recordaba que la calificación del cementerio como servicio público implica que los bienes destinados a esa finalidad forman parte del dominio público, aunque los de confesiones religiosas se rigen por el derecho privado.

Mientras tanto, la venta de las seis fincas y la rectoral en la zona rural gijonesa vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que lleva años sin respuesta: ¿de quién son realmente esos bienes? Varios ayuntamientos reclaman desde 2017 una investigación exhaustiva… La Iglesia, entretanto, sigue vendiendo.

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Publicado en Asturias