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Fin a una restricción histórica: “Hay guías en Córdoba que se han jubilado sin poder enseñar la mezquita-catedral”

La lucha de la asociación Inguíate consigue terminar con los exámenes de la Iglesia que “incumplen” la ley andaluza de libre ejercicio de los guías

Julio Díaz, guía turístico y vicepresidente de la asociación Inguíate | Chencho Martínez

María José Martínez, El País, Córdoba | 18 julio 2026

Entre los guías turísticos de Córdoba, e incluso de Andalucía, hay una alegría contenida. Hasta cierta incredulidad. A partir del 1 de enero de 2027 podrán explicar la mezquita-catedral a sus grupos de visitantes desde el interior del monumento, tal y como marca la Ley de Turismo de Andalucía de 2011 y el Decreto 8/2015 que regula su actividad en la comunidad. Son guías acreditados por esta norma que se han encontrado a lo largo de décadas con una barrera infranqueable: las pruebas del Cabildo Catedral de Córdoba para acceder como guías e intérpretes a este monumento, Patrimonio de la Humanidad.

La ley establece en su artículo 54 que cualquier guía oficial habilitado por la comunidad tiene derecho a ejercer su profesión en los bienes incluidos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, en el que se encuentra la mezquita-catedral. Sin embargo, su labor se ha visto limitada durante décadas.

Inguíate ha sido la asociación profesional que en los últimos tres años ha impulsado las reclamaciones ante este cierre de la Iglesia, responsable del bien. El colectivo se constituyó en 2023 tras los exámenes convocados por el Cabildo ese mismo año para poder trabajar en la mezquita-catedral. Antes, solo se habían celebrado en 2004 y 2017 ante la necesidad de ampliar el escaso número de profesionales con autorización exclusiva del obispado para atender a los turistas que solicitaban una visita guiada. En 2025, la mezquita alcanzó los 2,19 millones de visitas. Es uno de los monumentos más visitados de España, tras la Sagrada Familia, la Alhambra de Granada o la catedral de Sevilla.

La decisión de la apertura definitiva a los guías acreditados por la normativa autonómica, explican desde el Cabildo, se debe a la necesidad de poner en marcha un servicio “propio” de guías oficiales para responder “a la demanda de una visita de calidad garantizada desde los gestores del bien”. Niegan que la decisión del acceso libre de los profesionales habilitados se deba a las resoluciones de organismos públicos que han recibido en los últimos años.

En cuanto a la aplicación de este anuncio, enero de 2027, el Cabildo argumenta que se trata de un plazo suficiente “para dar tiempo a la organización de los propios guías y de los turoperadores”. A lo largo de los años, el obispado ha defendido la legalidad de sus pruebas al ser un monumento “de titularidad privada”. Ahora, ofrecerán el nuevo servicio oficial en el centro de recepción de visitantes Patio de San Eulogio, ubicado frente a la mezquita catedral, en dependencias del Palacio Episcopal.

“Ellos se apuntan el tanto de abrir la mano de forma generosa, una jugada de imagen bastante interesante”, afirma con ironía Julio Díaz, vicepresidente de la asociación de profesionales Inguíate. “Llevamos de celebración desde entonces, porque hay gente a la que le va a cambiar la vida”, asegura. “¿Cómo se puede ser guía turístico en Córdoba y no poder enseñar la mezquita-catedral?”, se pregunta.

La gota que colmó el vaso fue la convocatoria de exámenes del Cabildo en junio de 2023. Constaba de una prueba escrita de 100 preguntas y una segunda fase oral en la que había que analizar elementos del templo y demostrar la capacidad comunicativa de los aspirantes. El temario tenía como bases distintos “manuales de referencia”. Entre ellos, la obra La Catedral de Córdoba, de Manuel Nieto Cumplido, historiador y canónigo archivero de la mezquita-catedral durante más de 40 años. También libros de Antonio Fernández Puertas, que fue director del Museo la Alhambra durante más de una década, de la historiadora de arte María de los Ángeles Raya o del arquitecto Rafael Moneo.

“La gente salió muy soliviantada porque sintió que las cartas estaban marcadas”, explica Díaz. La condición más incomprensible para los candidatos fue la imposibilidad de reclamar su nota y revisar el resultado de las pruebas. Tal y como explicaba el Cabildo en la convocatoria, el resultado final era “inapelable”.

Fue así como una nueva generación de profesionales se unió a otros guías que llevaban décadas sufriendo esta situación. Se constituyeron como asociación en Inguíate y comenzaron las reclamaciones, los escritos a las administraciones y las protestas “para generar debate público” sobre su situación. Una exclusión sobradamente conocida por los guías de otras provincias andaluzas y españolas. El Cabildo solo cuenta con 105 guías acreditados, “apenas el 1% de los profesionales del territorio”, recalca Díaz.

Una lucha administrativa “sin fin”

Gracias a su constancia, el Defensor del Pueblo Andaluz abrió en abril de este año una queja de oficio para conocer las actuaciones de los distintos organismos de la Junta de Andalucía ante la persistencia de las “prácticas limitativas” del Cabildo al ejercicio profesional de los guías e intérpretes habilitados por la normativa autonómica. Lo hizo tras una primera resolución de 2025 en la que recomendaba a la Delegación Territorial de Turismo, Cultura y Deporte desarrollar las “actuaciones necesarias” para garantizar el libre desempeño de los guías en el templo. También ha sido determinante la resolución de la Agencia de la Competencia y de la Regulación Económica de Andalucía (ACREA), que hace casi un año instó a las entidades competentes a “promover las actuaciones necesarias para asegurar que el acceso y el ejercicio de la actividad de guía turístico e intérprete en el recinto de la mezquita catedral se ajuste al principio de habilitación única”, de acuerdo con el texto fechado en agosto de 2025.

Los profesionales de Inguíate se han reunido en varias ocasiones con el hasta ahora delegado de Turismo de la Junta de Andalucía en Córdoba, Eduardo Lucena, que en su respuesta escrita a la queja del Defensor se limitó a enumerar esos encuentros y el traslado del escrito del Defensor y de la resolución de la ACREA al Cabildo. Además de negar su capacidad de establecer “otras medidas coercitivas” para aplicar la normativa turística.

“Responsabilizamos al delegado de toda esta situación”, afirma Díaz, que no entiende que su función sea la de un “mero mediador con el Cabildo”. Le recriminan “ponerse de perfil” y no hacer cumplir la ley ante todos los pronunciamientos de organismos oficiales. EL PAÍS ha intentado recabar, sin éxito, la explicación del delegado, que deja su responsabilidad ante la conformación del nuevo Gobierno andaluz. No ha sido el único organismo autonómico que se ha apresurado a decirles que no es competente para hacer cumplir la ley, lamentan desde la asociación.

Tras este “portazo” se han decidido a mandar escritos a las Consejerías de Turismo, Presidencia y Cultura, al Defensor del Pueblo Español y a la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC). “Teníamos la esperanza de que esta apertura ocurriera de la noche a la mañana”, reconoce Díaz. La decisión del Cabildo les cogió estudiando la posibilidad de interponer una denuncia, lo que suponía un gran coste económico y personal. Finalmente, el anuncio ha llegado antes de este nuevo esfuerzo colectivo.

Una demanda “profesional”

Desde Inguíate siempre han intentado separar su actividad profesional de su opinión o de la valoración de cómo se gestiona el monumento. No entran en el debate de si las pruebas del Cabildo buscan ejercer un férreo control para hacer prevalecer la visión católica del monumento sobre su indudable huella musulmana y andalusí. “El Cabildo no es nuestro campo de batalla, lo es la administración que debe velar por el cumplimiento de la normativa”, insiste Díaz tras el largo periplo administrativo.

Para ser guía acreditado por la Junta de Andalucía hay que tener un título universitario, un nivel C1 de un segundo idioma y al menos el B2 de un tercero. “Hay guías que se han jubilado y no han podido trabajar nunca aquí”, lamenta el vicepresidente de Inguíate, sentado junto a la puerta del Perdón del monumento, lugar de entrada de miles de turistas cada día. Él mismo ha tenido dificultades con la seguridad en el propio Patio de los Naranjos mientras explicaba el monumento al grupo desde el exterior.

Al perjuicio económico de todos estos años, la asociación suma la dificultad de explicar a sus clientes por qué no puede entrar con ellos al principal monumento de la ciudad. De hecho, las posibles reclamaciones habrían motivado, en su opinión, el cambio anunciado por el Cabildo. Aunque no entienden que la apertura no se aplique de forma inmediata.

A estas peticiones se ha unido la plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba, Patrimonio de todos, que lleva años denunciando “el control ideológico de la Iglesia en la gestión del bien”. En un comunicado, critica duramente la gestión de la Junta de Andalucía en este conflicto y exige “el inmediato cumplimiento de la ley”. Apelan al daño patrimonial “incalculable” infligido a los guías habilitados a lo largo del tiempo.

“Tengo un grupo de Barcelona de 55 personas que vienen en octubre para ver Almodóvar del Río, Medina Azahara, la Judería y la Mezquita… ¿Cómo les explico todo esto?”, cuenta Díaz. Por eso, se hace una pregunta: “¿Cuánto dinero hemos perdido los guías en todos estos años?”. Un perjuicio que dura “toda la vida”, por lo que hay profesionales que han dejado la actividad sin poder desarrollar su labor “en la joya de su ciudad”.

Ahora les toca esperar hasta que se materialice este cambio tan esperado tras lo que parecía “una lucha infinita”. Hasta que no lo vean, no lo creerán.

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Publicado en Andalucía