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Prerrománico, 40 años en primera sin ganar un título: los monumentos del Reino de Asturias presentan una conservación aceptable pero sin músculo inversor

Cuatro décadas después de su inscripción en la UNESCO, cuentan con una investigación suficiente aunque falta de proyección y una gestión precaria pendiente de un gran plan de acción

San Miguel de Lillo, al fondo, con la placa que recuerda la declaración de la UNESCO en primer término. / Mario Canteli / LNE

Chus Neira, LNE – Oviedo | 19 abril 2006

Botella medio llena o medio vacía, lo mejor que se puede decir después de haberse celebrado el 40 aniversario de la declaración de la UNESCO que ingresó al Prerrománico asturiano en el selecto club del Patrimonio Mundial, es que los edificios siguen en pie. «No es un momento malo, los monumentos se conservan y aunque hay todavía dificultades para interpretar su significado, no hay que preocuparse mucho por ellos. Todo lo demás está un poco a medias», resume el arquitecto Fernando Nanclares, que junto con Antón Capitel firmó en 2006 un Plan Director del Prerrománico que nunca llegó a aprobarse. El cumpleaños UNESCO de Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo, Santa Cristina de Lena, Foncalada, San Julián de los Prados y la Cámara Santa -por citar en orden los bienes que estrictamente están reconocidos en el dossier 312bis de la organización de Naciones Unidas para la Cultura- tiene, efectivamente, cierto sabor agridulce. En los últimos años, coinciden los especialistas, se ha avanzado en casi todos los aspectos de conservación, gestión y difusión de este patrimonio pero, al tiempo, matizan muchas voces, ese avance ha sido tímido en recursos y objetivos.

El arte prerrománico en Asturias

El arqueólogo César García de Castro (Museo Arqueológico de Asturias), uno de los grandes referentes en el estudio del Prerrománico, pinta de forma muy aceptable la situación actual: «Se ha intervenido en casi todos los edificios y se han asentado los contenedores, es decir, cubiertas y paramentos; también se ha intervenido en buena parte de los entornos, parcial o totalmente, y hay un proyecto del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE) a largo plazo para las pinturas, habiéndose recuperado las de Priesca y San Miguel de Lillo, parcialmente en Tuñón, y con la idea de acabar la década con la recuperación de las de Valdediós y Santullano, donde ya se hicieron estudios previos», resume.

El convenio que cita García de Castro compromete al Ministerio de Cultura, a través del IPCE, a restaurar las pinturas del Prerrománico en tanto que el Principado se responsabiliza de los edificios. En uno de los últimos casos, en San Julián de los Prados, se están haciendo pruebas con el revoco para analizar cómo afectan a las humedades antes de iniciar el proceso de retirada de los repintes de hace cincuenta años y recuperar las originales. «¡Todo está en marcha pero va todo tan lento!», se desespera el historiador Lorenzo Arias, otro de los grandes expertos en el Prerrománico. Arias ve precisamente en las pinturas de Santullano una de las mayores urgencias en conservación. «Es la niña fea, la pobre de todo ese conjunto y no sé cómo está así, parada. Las pinturas están blancas, llenas de humedad, una de las cruces está en una situación muy delicada, ha pasado mucho tiempo sin tocarlas, sin restaurar, sin limpieza…». El problema, resume, es que la inversión en el Prerrománico es baja, y la que hay se aplica con mucha lentitud. Entre posibles soluciones, apunta al mecenazgo, una vía que en otros países ha resultado muy eficaz para este tipo de restauraciones tan costosas.

La cronología del prerrománico

Con una visión mucho más optimista, la también historiadora Otilia Requejo, directora del Museo de la Iglesia en Asturias, destaca que el último informe de la UNESCO, de 2014, valoraba positivamente la conservación de los edificios y señalaba también una serie de necesidades de mejora. «Tenían que ver con la coordinación, promoción y gestión, necesidad de mejorar y potenciar la coordinación entre las administraciones y con la institución titular, la Iglesia, y mejorar igualmente la gestión de visitantes, y en todos esos aspectos se ha avanzado en los últimos años», asegura.

Este apartado de gobernanza del patrimonio es quizá el más crítico en el caso de Asturias, en tanto que en el Prerrománico se superponen distintas administraciones. La Iglesia es la propietaria de todos los edificios salvo Foncalada, que pertenece al Ayuntamiento de Oviedo. El Principado de Asturias tiene todas las competencias en Cultura. Otros ayuntamientos (Lena y Villaviciosa) poseen bienes UNESCO y el Ministerio de Cultura aporta recursos. Enterrado el Plan Director de Nanclares y Capitel como víctima colateral de la guerra política entre el que era presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, y el entonces alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, aquel documento todavía funciona hoy como un manual de referencia para algunos técnicos del Principado, pero nunca llegó a aprobarse ni a ejecutarse de forma sistemática, como sí ha sucedido, por citar un caso reciente de éxito, con el Plan Director de la Catedral de Oviedo. Otilia Requejo señala, en todo caso, que ha habido avances en la coordinación de este patrimonio. La comisión mixta entre Iglesia y Principado se ha impulsado como organismo de coordinación sobre el Prerrománico y en 2019 se presentó, firmado por las dos partes y por el Ministerio de Cultura, el «Libro Blanco del Prerrománico», que se constituye ahora como «una herramienta de Gestión y una hoja de ruta».

A lo largo de sus 200 páginas, ese documento ofrece una aproximación al estado en que se encuentran los monumentos del Reino de Asturias e incluye en su parte final un plan estratégico con 45 acciones divididas en ocho ejes (conservación, restauración, coordinación, gestión, investigación, divulgación, turismo y educación). Pero entre esas mismas instrucciones se pueden detectar algunas acciones urgentes todavía no puestas en marcha, como la constitución de una Comisión del Prerrománico asturiano, integrada por el Principado, el Gobierno central, los ayuntamientos de Oviedo, Lena y Villaviciosa y el Arzobispado.

La falta de un órgano que tutele el ritmo y volumen de las inversiones y las formas de afrontar algunos de los asuntos más complejos explica en parte algunas clamorosas cuentas pendientes, más allá del plan de las restauraciones. Una de ellas es la intervención en los entornos. También en este apartado García de Castro insiste en que se ha actuado en buena parte de ellos, pero las intervenciones que cita, como la supresión de la carretera que conducía al Centro Asturiano pasando delante de San Miguel de Lillo, o la excavación de Foncalada, datan ya de hace más de tres décadas. Hay otras bien realizadas, como la retirada de los nichos pegados al templo en Tuñón o la recuperación de San Andrés de Bedriñana. «Se han ido cumpliendo muchos objetivos, pero ¿queda mucho?», se pregunta. Las respuestas son, principalmente, dos: La Vega y el Naranco. En el primer caso, la protección del entorno de Santullano está pendiente del desarrollo urbanístico de la Fábrica de Armas de La Vega, a punto de pasar a manos municipales y de contar con un Plan Especial. En él, los planes del Ayuntamiento pasan, en principio, por desviar el tráfico de la calle (antes autopista) que pasa pegada al templo por el interior de la fábrica, una vez que se tiren sus muros y se conecte su trazado de calles al tejido urbano. En el segundo caso, el Naranco, la cuestión es mucho más compleja. El famoso desvío de la carretera lo incluyó Fernández-Rañada en su Plan Especial para el Naranco en los años 90 y Capitel y Nanclares lo incluyeron en su plan director. Ninguna administración se ha atrevido a afrontarlo directamente. En síntesis consiste en desviar la actual carretera desde la zona de sidrerías a un área próxima a la Parrilla Buenos Aires, dejando sin tráfico todo el conjunto monumental. Se alegan dificultades orográficas, de expropiación, de presupuesto, pero Nanclares las despeja con rapidez: «Desde luego que complicaciones las hay, pero igual que se construyó la carretera, todo se puede arreglar; con dinero, paciencia y con gente especialista».

Queda pendiente esa pregunta inicial de Nanclares sobre lo que se sabe o no del Prerrománico. Los expertos coinciden aquí en que las investigaciones han llegado a un punto algo crítico. César García de Castro mantiene que en estos últimos 40 años «se ha avanzado muchísimo» y se «ha renovado la escala de conocimiento en casi todas las especialidades». Cuestión distinta, admite, es la difusión y cómo esas investigaciones pasan al plano académico. «En la actualidad no hay ningún experto en Prerrománico en la Universidad de Oviedo y en los últimos 40 años tampoco la Universidad desarrolló ningún proyecto de investigación específico». Lorenzo Arias admite que es un problema de difícil solución. De una parte, apunta, la fuerza con la que entró Helmut Schlunk con sus estudios proyectó una sombra muy larga, pero su legado se limitó a discípulos alemanes, ya ninguna en activo. Por otra, las fuentes históricas de conocimiento están agotadas. Conocido todo el repertorio, sólo queda la arqueología. Pero ahí, también, los grandes planes para excavar en los entornos del Prerrománico no tienen, de momento, nadie que los impulse.

Otra encrucijada más para unos monumentos que a los cuarenta años de su ascenso a la primera división del patrimonio cultural siguen debatiéndose entre la inercia de mantenerse y la falta de ambición por ganar el título.

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Publicado en Asturias