Los expertos admiten que el uso religioso de los monumentos ha ayudado a mantenerlos: «garantiza cierto grado de conservación»

Chus Neira, LNE – Oviedo, 20 abril 2026
Por más que el conjunto de monumentos que la UNESCO reconoció hace ahora 40 años como Patrimonio Mundial figuren en el organismo internacional como los monumentos «del Reino de Asturias», tal y como recalca el arquitecto Fernando Nanclares, la práctica totalidad de estos edificios, con la excepción de Foncalada, son de su propiedad. Eso significa que la Iglesia se encarga en exclusiva de su explotación turística, un aspecto donde algunos expertos ven uno de los puntos críticos de la gestión de este patrimonio.
En cuarenta años, el turismo ha aumentado exponencialmente, también gracias a la atracción que supone estar incluidos en el listado del Patrimonio Mundial, pero el sistema de visitas no ha variado sustancialmente. Desde el Arzobispado, la directora del Museo de la Iglesia, Otilia Requejo, anuncia que están trabajando ya en una gestión turística coordinada de todo el Prerrománico asturiano. «Prestamos especial atención a la mejora de la gestión de la visita pública y turística de cada uno de los monumentos, con la mejora de los equipamientos de atención al visitante e información sobre los monumentos», afirma. El primer proyecto de profesionalización de esta gestión turística ya concluido ha sido Valdediós, que cuenta con su página propia dentro del proyecto web prerromanicoasturias.es, y una central de reservas online. En estos momentos se está trabajando en dotar a Santullano, Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo y Santa Cristina de Lena de un sistema idéntico, explica Requejo: «El objetivo último es alcanzar una gestión optimizada en cada uno de los monumentos y proporcionar una visita coordinada e integrada de todo el conjunto prerrománico».
El arquitecto Fernando Nanclares, que admite que hay que reconocer a la Iglesia que el paso de palacio a templo religioso los mantuvo, lamenta que, entre muchas otras cuestiones, de aquel Plan Director del Prerrománico que redactó con Antón Capitel y nunca se aprobó no se rescatase el proyecto de autobuses eléctricos para visitar todo el Prerrománico dentro de sus propuestas para la gestión turística.
Aunque Principado y Arzobispado tienen una Comisión mixta para coordinarse en la gestión de este patrimonio, es evidente que esta diferencia de titulares genera disfunciones. En el Naranco, por ejemplo, el centro de interpretación depende del Principado, pero el sistema de visitas, las guías que enseñan el templo y todo lo relacionado con acceder al interior de Santa María o San Miguel no se gestiona allí, es cosa de la Iglesia.
Hay algunos reparos a cómo lo hacen. Nanclares cita dos ejemplos que juzga muy significativos. «Que un turista venga de Japón a ver estos edificios y que no les dejen hacer fotos dentro no se entiende. ¿Por qué no pueden hacer una foto?». «Por otra parte», protesta en referencia al edificio próximo al palacio, «ahí sigue estorbando la casa rectoral en ruinas. ¿Por qué no la han retirado?».
Pero todos están de acuerdo en que a la Iglesia hay que reconocerle que ese uso religioso ha mantenido en pie los edificios. «Muchas de ellas», relata Requejo, «son iglesias parroquiales en las que se sigue celebrando culto, circunstancia que ha favorecido la conservación al mantenerse sin interrupción el uso y función para la que fueron construidos».
El historiador Lorenzo Arias admite que puede resultar chocante que unas pinturas únicas como Santullano sigan expuestas a una actividad diaria de iglesia parroquial, pero en la balanza ve más motivos para seguir así. «Es la única iglesia que lleva 1300 años funcionando, y ahora mismo ese uso garantiza cierto grado de conservación».
El arqueólogo César García de Castro coincide: «A Santullano le viene bien ser cabeza de parroquia de 15.000 habitantes. Los últimos párrocos son muy conscientes de lo que tiene en sus manos. Ahora solo se casan allí los de la parroquia, no son aquellos sábados y domingos de dos o tres bodas con toda la iluminación. Eso se acabó y la gestión de los párrocos es muy responsable, comprometida y en contacto permanente y fluido con los técnicos de la administración. ¿Tienen los edificios carga excesiva? Puede ser pero si lo quitamos resulte dañino. Es una cuestión de matiz y de escala», concluye.
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Nota redacción:
Lo que en realidad ha ayudado a mantener y conservar el prerrománico asturiano ha sido la gran cantidad de dinero público que se ha invertido en ello; no la Iglesia.