- Entre los nuevos bienes registrados se encuentran templos, ermitas, parcelas, solares e incluso un cementerio
- Sagunt alberga una de las inmatriculaciones más polémicas: la de la Ermita de la Sangre.

Lucas Galíndez, levante-emv.com – Sagunt | 27 agostp 2025
Las inmatriculaciones de la Iglesia han afectado a 31 inmuebles en el Camp de Morvedre. Según la información publicada hace unos años por el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, la institución eclesiástica registró propiedades en casi todos los municipios de la comarca. El historiador saguntino, que fue alcalde y presidente de la Diputación de Valencia y pertenece a asociaciones como Valencia Laica o Morvedre Laica, Manuel Girona, se ha encargado de seguir el rastro que estas polémicas gestiones registrales, que considera un «auténtico robo silencioso».
El proceso de inmatriculación de bienes de la Iglesia, que consistente en la primera inscripción de una finca que no constaba previamente en el registro de manera individual, comenzó alrededor de 1946, tras la reforma hipotecaria impulsada por el régimen franquista. Durante el gobierno de José María Aznar se concedió un plazo específico para que la Iglesia pudiera, mediante un proceso completamente gratuito, inmatricular a su nombre aquellos bienes que hasta entonces no había registrado debido a limitaciones legales, incluyendo las infraestructuras destinadas al culto.

La reforma propuesta por Aznar estuvo vigente durante 17 años (1998 – 2015), un periodo en el que la institución religiosa puso a su nombre un total de 34.976 bienes, de los que 31 repartidos en 13 localidades están ubicados en el Camp de Morvedre. Concretamente fueron ocho en Sagunt, cuatro en Alfara de la Baronia, cuatro en Algímia d’Alfara, tres en Gilet, tres en Quartell, dos en Petrés y uno en Algar de Palància, Benavites, Benifairó de les Valls, Faura, Estivella, Quart de les Valls y Torres Torres. Según el tipo de inmueble, hay 13 templos, nueve ermitas, cinco parcelas, dos casas abadía, un hogar parroquial y un cementerio.
Inmatriculaciones con polémica
En Sagunt, la localidad con mayor número de propiedades registradas por la comunidad católica, destacan la Iglesia de Santa María, un templo parroquial sin identificar y las ermitas de la Sang, Santa María Magdalena, la Virgen de los Dolores, San Miguel, la Virgen de los Desamparados y la Virgen del Buen Suceso. Además, la capital comarcal también alberga una de las inmatriculaciones más polémicas y controvertidas: la Ermita de la Sang.
Este templo religioso, construido en 1607, es la sede de la Confraría de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist, conocida popularmente como la Cofradía de la Sang. Sin embargo, los registros más antiguos indican que este colectivo ya existía en 1492, año en que los Reyes Católicos expulsaron a los judíos de España. Aprovechando que la comunidad judía había abandonado su sinagoga, los miembros de la cofradía trasladaron allí su sede, dejando la anterior, que se les había quedado pequeña.

Durante siglos, la cofradía asumió que la ermita era de su propiedad, dado su uso continuado y su vinculación histórica con la comunidad local. Por ello, la reciente inscripción registral del edificio a nombre de la Iglesia católica generó sorpresa y controversia en la ciudad y se ha convertido en un caso simbólico que ejemplifica, para aquellos que forman parte de asociaciones laicistas mencionadas y comparten la opinión de Manuel Girona, la falta de transparencia y consulta con la que se llevó a cabo este proceso registral.
En Alfara se encuentran cuatro inmuebles que la Iglesia se apropió por este sistema: el templo parroquial, la ermita de Nuestra Señora de los Afligidos, la Casa Abadía y una parcela. Por su parte, en Algímia se puso a su nombre un solar, la ermita de Nuestra Señora de los Desamparados, el templo parroquial y la Casa Abadía. En Algar fue otra parcela. En Benavites, Benifairó, Faura, Estivella, Quart y Torres Torres, la inmatriculación afectó a sus templos parroquiales, al que en Gilet se sumó la ermita de San Miguel y un solar; en Quartell el hogar parroquial y el cementerio y en Petrés los terrenos del antiguo camposanto parroquial.
«Uso continuado no supone propiedad»
Y es que si algo tiene claro Girona —y aquellos que apoyan su postura— es que el uso continuado de un bien no implica necesariamente su titularidad jurídica. «Templos y ermitas que han estado durante siglos sin inscripción registral, por tratarse de bienes de dominio público, ahora han pasado a figurar como propiedad de la Iglesia. Nadie discute su derecho de uso ni su valor espiritual o social dentro de las comunidades, pero el uso continuado no equivale a la propiedad», afirma el exalcalde saguntino, una de las voces más críticas en relación con la inscripción de bienes como propiedad eclesiástica.
«Como hemos visto, los 31 inmuebles del Camp de Morvedre no incluyen todas las iglesias, ermitas, conventos, etc., que son muchos más y no sabemos si han sido inmatriculados con anterioridad», concluye.
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