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Más de 200.000 sevillanos no han conocido el Patio de los Naranjos con libre acceso al público

La Iglesia cortó el paso coincidiendo con la Expo-92 para convertirlo en parte del negocio turístico de la Catedral.

Recogida de firmas por la plataforma ciudadana a las puertas del Patio de los Naranjos

La plataforma de Sevilla contraria a la inmatriculación de bienes realizada en su favor por la Iglesia Católica entre 1998 y 2015 ha celebrado una nueva jornada de recogida de firmas ante el Patio de los Naranjos de la Catedral, en demanda de que recupere su función de espacio de pleno acceso público, tras su «apropiación» por parte del Cabildo Catedralicio como «parte de la visita de pago» al templo, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987. El Cabildo eliminó el acceso libre en 1992, por lo que desde entonces un tercio de los sevillanos, los menores de 30 años (un total de 211.955), no han conocido el Patio de los Naranjos más que en su situación actual, convertido en parte del circuito turístico de la Catedral.

Según la plataforma ciudadana, «desde su construcción como patio de abluciones de la mezquita aljama de la Sevilla almohade en el siglo XII, hasta su transformación en claustro de la Catedral cristiana un siglo más tarde, el Patio de los Naranjos siempre había tenido sus puertas abiertas a lo largo del día hasta el anochecer».

«Un patio siempre abierto a la ciudad. Así es recordado por generaciones de sevillanos y visitantes que han tenido la ocasión de pasear libremente por él», ha rememorado el colectivo. Así lo dejó también escrito el que fue director de ABC de Sevilla, Nicolás Salas, en un artículo publicado en Viva Sevilla el 6 de julio de 20125: «Los Patios de Banderas y de los Naranjos, en el Barrio de Santa Cruz, tienen orígenes ancestrales y siempre estuvieron abiertos a sevillanos y visitantes, como patrimonio ciudadano común».

Tal como han expresado los miembros de la plataforma ciudadana, fue en 1992, año de la Exposición Universal celebrada en Sevilla, cuando este espacio fue «privatizado de facto», ya que «se cerró el acceso gratuito al Patio de los Naranjos, manteniéndose desde entonces como parte de la visita de pago al conjunto catedralicio y desvirtuando su disfrute y uso secular, al convertir sus puertas en acceso exclusivo de grupos turísticos y salida de los mismos».

Aunque en el cuadro de tarifas de la Catedral se especifica que la visita al recinto es gratuita para «naturales o residentes en la Archidiócesis de Sevilla, menores de hasta 13 años acompañados por un adulto, discapacitados a partir del 65 por ciento y un acompañante en caso de necesitarlo y desempleados nacionales», pero siempre «acreditándolo mediante documento oficial» en el correspondiente control de acceso del monumento, ese mero control presencial mediante vigilantes jurados y la necesidad de participar en el recorrido turístico convierten en inviable el cruce del Patio de los Naranjos por los sevillanos, que hasta 1992 podrían atravesarlo de un lado a otro sin ningún tipo de restricciones, mientras que los niños del Casco Antiguo podían jugar libremente en el mismo.

Antigua imagen de niños sevillanos jugando en el Patio de los Naranjos

Desde que la Iglesia cortó el libre acceso por el Patio de los Naranjos en 1992 han nacido 211.955 nuevos sevillanos (suponen algo más del 30% de la población total de la ciudad), los cuales no han conocido otra situación del emblemático espacio que la actual y por lo tanto están «normalizándola». Dicho de otro modo, no tienen memoria histórica de que el Patio de los Naranjos era y es un patrimonio común de los sevillanos como lo fue a lo largo de 800 años, por lo que gradualmente el Cabildo catedralicio está ejecutando una operación que podría calificarse como de «desmemoria histórica».

Así pues, están prevaleciendo los intereses en plan mercaderes del templo del Cabildo Catedralicio sobre el patrimonio común de los sevillanos, tal como fue entendido por éstos a lo largo de ocho siglos En los tres decenios transcurridos desde la Expo-92 la Iglesia hispalense se ha negado a devolver el Patio de los Naranjos a la situación anterior, con libre acceso para los ciudadanos.

El nuevo arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, que podría haber tenido un gesto en tal sentido tras su nombramiento como cabeza visible de la Iglesia hispalense, enterró toda esperanza cuando el 25 de septiembre de 2022 declaró en una entrevista periodística: «El Patio de los Naranjos de la Catedral no se toca, se queda como está».

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Publicado en Andalucía